Alerta ambiental: Detectan cianobacterias con potencial tóxico en las presas de Hatillo y Valdesia

El hallazgo de diversas especies de cianobacterias potencialmente tóxicas en las presas de Hatillo y Valdesia ha puesto en alerta a la comunidad científica y a las autoridades ambientales de la República Dominicana. El incremento sostenido de floraciones algales (conocidas técnicamente como blooms) y episodios recurrentes de mortandad de peces motivaron una rigurosa investigación multidisciplinaria orientada a evaluar la calidad de estas fuentes indispensables de abastecimiento de agua dulce.
El estudio, desarrollado bajo el marco de una iniciativa regional respaldada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y cofinanciado por el Fondocyt-Mescyt, permitió identificar la presencia de Microcystis aeruginosa y Microcystis sp., bacterias capaces de segregar microcistina, una cianotoxina con efectos hepatotóxicos comprobados que ataca directamente el hígado. La doctora Alfaniris Vargas, directora del Instituto de Microbiología y Parasitología (IMPA) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), detalló que el equipo logró aislar los genes responsables de la producción de la toxina y actualmente avanza en la fase de cultivo para cuantificar su nivel de impacto real.
Factores que detonan la proliferación
El desarrollo desmedido de estos microorganismos no es un fenómeno aislado; responde a una peligrosa combinación de altas temperaturas, radiación solar y, fundamentalmente, un exceso de nutrientes en el agua. El arrastre por escorrentía de fertilizantes, residuos agropecuarios y sedimentos montañosos eleva las concentraciones de nitrógeno y fósforo en los embalses, sirviendo como alimento directo para la multiplicación acelerada de las bacterias.
Entre las consecuencias directas de estas floraciones destaca la eutrofización acelerada, la cual reduce drásticamente el oxígeno disuelto en el agua y provoca el colapso de poblaciones enteras de peces. Esta situación no solo golpea la biodiversidad local, sino que amenaza el sustento de las comunidades pesqueras que dependen económicamente de estas aguas para su subsistencia diaria.
Retos para la potabilización y la salud pública
Una de las mayores inquietudes planteadas por el equipo de investigadores radica en el alcance que estas toxinas podrían tener en el suministro de agua hacia los centros urbanos. Si bien las plantas potabilizadoras convencionales logran filtrar la biomasa visible y aminorar la carga bacteriana, las moléculas de cianotoxinas son diminutas y podrían cruzar las barreras de tratamiento estándar si no se implementan procesos avanzados de purificación.
Ante este panorama, la investigación avanza a través del proyecto nacional DOM7007, incorporando herramientas moleculares e isotópicas para identificar el origen exacto de los contaminantes —ya provengan de la agricultura, la acuicultura intensiva o la descomposición en el lecho de la presa— y determinar si existe bioacumulación en la carne de los peces comercializados. Entre las soluciones preliminares recomendadas figuran el control riguroso de agroquímicos, el dragado de sedimentos acumulados y el establecimiento de una red nacional de monitoreo preventivo.