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Alerta por salud mental en la vejez: más de 600 adultos mayores se han quitado la vida en el último lustro

Publicadojue, 1 oct 2026, 12:56 a. m.
Alerta por salud mental en la vejez: más de 600 adultos mayores se han quitado la vida en el último lustro

Aunque los avances en salud y condiciones de vida han incrementado la expectativa de vida en la República Dominicana —donde la población mayor de 60 años ya alcanza las 1,424,735 personas, equivalente al 9% de la población nacional según el último Censo—, este logro demográfico no se ha traducido necesariamente en bienestar emocional. Detrás de las proyecciones de envejecimiento se esconde una crisis silenciosa de salud mental que en los últimos cinco años cobró la vida de 628 adultos mayores por suicidio, de acuerdo con los registros oficiales de muertes accidentales y violentas de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

Tan solo en el último año computado, 104 adultos mayores tomaron la trágica decisión de quitarse la vida, y de ellos, 70 superaban los 65 años de edad. Esta tendencia constante refleja un patrón en el que 439 de las víctimas del último quinquenio pertenecían precisamente al segmento de más de 65 años, evidenciando una vulnerabilidad que se agudiza a medida que avanza la edad.

La depresión y el aislamiento como detonantes

Especialistas en la materia advierten que las alteraciones del estado de ánimo representan el mayor peligro para este grupo poblacional. El psiquiatra geriatra David Vargas Mena subraya que la depresión mayor y los trastornos afectivos constituyen el factor de riesgo individual más prevalente en las conductas autolíticas en la vejez, a menudo potenciados por diagnósticos de enfermedades catastróficas, dolor crónico, duelos acumulados y la pérdida paulatina de la autonomía.

El especialista señala además que existe una creencia errónea y profundamente arraigada, tanto en los hogares como en parte del personal de salud, de considerar la apatía, el retraimiento, la lentitud o los fallos de memoria como consecuencias «normales» del envejecimiento. A esto se suma el impacto psicológico que deja el cese de la vida laboral: al perder la rutina y los vínculos cotidianos sin una red comunitaria que los reemplace, la soledad socava la identidad personal y acelera el deterioro cognitivo y emocional.

Brechas de acceso y costo de medicamentos

El panorama se torna aún más complejo ante las limitaciones estructurales del sistema sanitario. Vargas Mena califica de precaria la situación actual debido a la marcada escasez de atención psicogeriatrica especializada y a los elevados costos de los psicofármacos, barreras que impiden diagnósticos y tratamientos oportunos para miles de familias dominicanas.

«El cuidado de la salud mental en la vejez no es una concesión ni un lujo secundario; es un pilar fundamental de la dignidad humana y un derecho de salud pública insustituible», enfatiza Vargas Mena, destacando que la detección temprana de cuadros depresivos es la herramienta preventiva más efectiva para frenar los desenlaces fatales.

Recomendaciones para una vejez digna

Frente a este escenario, expertos y directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) coinciden en que la respuesta debe ser integral e involucrar tanto al núcleo familiar como a las políticas públicas:

  • Evitar la infantilización: Integrar al adulto mayor en la toma de decisiones familiares y fomentar que mantenga un sentido de propósito diario.
  • Vigilancia médica integral: Atender a tiempo cualquier cambio conductual o queja física sin normalizar la tristeza o el aislamiento.
  • Apoyo a los cuidadores: Diseñar mecanismos de respiro para evitar el agotamiento físico y emocional de quienes asisten a los envejecientes.
  • Políticas sociales activas: Promover entornos urbanos accesibles, transporte seguro, estabilidad económica y programas comunitarios focalizados en personas de edad avanzada que viven solas.