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Calendario escolar en jaque: Los factores detrás de la constante pérdida de docencia en las aulas dominicanas

Publicadojue, 29 oct 2026, 12:56 a. m.
Calendario escolar en jaque: Los factores detrás de la constante pérdida de docencia en las aulas dominicanas

El avance del presente año escolar se ha visto marcado por un constante freno en el calendario educativo nacional. A casi dos meses de haber iniciado la docencia, los registros reflejan interrupciones que en diversas demarcaciones ya sobrepasan los 10 días fuera de las aulas. Este déficit acumulado responde a una combinación recurrente de factores: planteles en condiciones precarias aún intervenidos por obras públicas, jornadas de huelga convocadas por el gremio magisterial y suspensiones preventivas por fenómenos atmosféricos.

Planteles a medio construir y aulas cerradas

Uno de los detonantes primordiales de la inactividad escolar radica en las demoras en la remodelación y entrega de infraestructuras. Cientos de alumnos han permanecido en sus hogares o reubicados provisionalmente debido a que sus recintos no estaban aptos para el inicio de las clases. Este panorama se ha evidenciado en municipios como Tenares, donde recintos como las escuelas José Polanco de la Penda, Ramón Vargas Díaz, Ramón de la Cruz Fernández y Sor Alejandrina continúan esperando su terminación definitiva.

Una situación similar impactó al Centro Educativo Eduardo Brito en Pedro Brand, cuyas labores se retrasaron hasta mediados de septiembre, y al emblemático Liceo Secundario Unión Panamericana en Miraflores, Santo Domingo, donde los trabajos de remozamiento obligaron a postergar el arranque docente más de una semana. En Dajabón, disputas internas entre maestros y la dirección paralizaron labores en la Escuela Básica La Ceiba desde los primeros días de clases.

Las demandas de la ADP y las huelgas seccionales

Los paros organizados por las seccionales de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) han añadido tensión al cronograma lectivo. A inicios de septiembre, maestros de Los Cacaos, en San Cristóbal, detuvieron las actividades exigiendo incentivos, nombramientos de personal y mejoras al desayuno escolar. Paralelamente, en la zona suroeste de Santiago se registró una paralización de 48 horas en reclamo por el mal estado de recintos como la Rafaela Jiminián y la Emma Balaguer, afectando a más de mil estudiantes. Manifestaciones similares se extendieron en octubre a provincias como Azua y al distrito educativo 14-01 por conflictos de gestión e intervenciones físicas pendientes en planteles como Las Gordas y San Marcos.

Frente a los cuestionamientos, el presidente nacional de la ADP, Eduardo Hidalgo, sostuvo que el origen de las interrupciones no recae en caprichos gremiales, sino en deficiencias del sistema escolar. Hidalgo subrayó que el 60.3 % de los centros educativos no recibió el mantenimiento requerido durante las vacaciones de verano y que al menos 237 planteles no pudieron iniciar en la fecha oficial. Asimismo, el dirigente aseguró que el sindicato ha promovido mecanismos de protesta alternativos que no comprometen la docencia —como vigilias y bocinazos vespertinos— y que el profesorado aplicará guías didácticas y trabajos dirigidos para compensar gradualmente los contenidos curriculares perdidos.

El embate del clima

A las tensiones gremiales y estructurales se sumó la vulnerabilidad climática del país. Las precipitaciones recientes obligaron al Ministerio de Educación a disponer la suspensión preventiva de docencia durante dos jornadas consecutivas en 3,898 escuelas y colegios distribuidos en 11 provincias del sur, suroeste y el Gran Santo Domingo. Esta medida cautelar afectó de manera simultánea a más de 1.16 millones de estudiantes, dejando al descubierto el enorme reto que enfrenta el sistema para garantizar la continuidad pedagógica y cumplir las metas trazadas para el año escolar.