viernes, 6 de noviembre de 2026
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Caos urbano y abandono institucional asfixian al emblemático sector Honduras

Publicadovie, 6 nov 2026, 10:56 a. m.
Caos urbano y abandono institucional asfixian al emblemático sector Honduras

Caminar por las calles del sector Honduras en Santo Domingo se ha convertido en un peligro constante. Desde tempranas horas del día, el peatón se encuentra despojado de su espacio natural: las aceras han sido prácticamente privatizadas por una invasiva red de talleres mecánicos improvisados, puestos de comida rápida, negocios de «coge pinches» y chatarra automotriz. Esta apropiación ilegal del entorno común obliga a residentes y transeúntes a disputar el paso directamente con el tráfico vehicular en plena calle.

El deterioro progresivo de este enclave habitacional refleja décadas de permisividad oficial y descontrol comercial. En las inmediaciones de centros académicos de alta concurrencia, como la Universidad Dominicana O&M y las rutas hacia la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el paisaje habitual combina cúmulos de desperdicios, vehículos averiados obstruyendo el paso y parques infantiles sumidos en el abandono, donde columpios oxidados conviven con personas en extrema indigencia.

De la planificación balaguerista al colapso urbano

Concebido en 1969, durante los primeros años del régimen de los «12 Años» de Joaquín Balaguer, Honduras fue diseñado originalmente como un modelo residencial de baja y mediana densidad. Delimitado por vías primarias como las avenidas Independencia, Italia, Cayetano Germosén y Correa y Cidrón, el trazado nunca estuvo preparado para soportar el flujo comercial, el constante paso de camiones pesados ni la actual densidad de vehículos por hogar.

Con el transcurso de las décadas, propietarios de viviendas y bloques multifamiliares alteraron la fisonomía del barrio construyendo anexos ilegales, marquesinas y locales sobre las aceras. La proliferación desregulada de colmados, bancas de apuestas, lavaderos de autos informales y puestos de fritura completó la transformación de un vecindario apacible en un nudo de congestión vial que se extiende hasta altas horas de la noche.

Una plaza municipal que no despega

La crisis del sector se manifiesta con crudeza en su mercadito comunitario. La estructura, tras pasar más de dos décadas en el olvido, fue remozada e inaugurada en julio de 2017 durante la gestión de David Collado, con una inversión pública que superó los 23 millones de pesos para habilitar 90 locales, dispensario médico y vigilancia. Hoy, sin embargo, el recinto opera a mínima capacidad, cercado por el lodo, la basura y la falta de estacionamientos que ahuyentan a la clientela frente a las grandes cadenas de supermercados.

Aunque la Alcaldía del Distrito Nacional, bajo la administración de Carolina Mejía, realiza operativos puntuales de bacheo, pintura y limpieza de drenajes a través de su Dirección de Infraestructura Urbana, la comunidad insiste en que los parches no resuelven la raíz del problema.

"Esto es horrible; esto está muy feo aquí", lamenta Elvira María Heredia, estudiante universitaria que a diario transita la zona sorteando desperdicios y vehículos mal estacionados. Por su parte, comunitarios de larga data como el señor "Bielo" aseguran con pesar que reina un sentimiento de desamparo generalizado. La falta de un régimen de consecuencias contundente y continuo por parte de la Policía Municipal y la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT) mantiene a Honduras en una pendiente de deterioro que exige una intervención estructural urgente.