Caso Jet Set: Testigo revela que colocaban lonas para contener filtraciones bajo la autorización de Antonio Espaillat

Durante la quinta jornada del juicio de fondo por el trágico colapso del techo de la discoteca Jet Set, los testimonios presentados ante el tribunal comenzaron a arrojar luz sobre las condiciones internas y el manejo del mantenimiento del establecimiento antes de la catástrofe que cobró la vida de 236 personas e hirió a más de 180.
Gregory Adames, exempleado del centro nocturno y testigo convocado por el Ministerio Público, ofreció declaraciones determinantes ante el magistrado Franny González Castillo, titular de la Cuarta Sala Penal del Distrito Nacional. Según expuso el testigo, las filtraciones de agua en la estructura eran constantes y obligaron al personal a improvisar soluciones riesgosas: se instalaron lonas suspendidas entre el techo y los plafones para retener el agua que caía y evitar que afectara la pista, las cuales debían ser vaciadas periódicamente antes de dar inicio a cada evento.
Control directo sobre cada intervención
Al ser interrogado sobre la cadena de mando para implementar estas medidas paliativas, Adames sostuvo con firmeza que cualquier disposición pasaba obligatoriamente por la supervisión de Antonio Espaillat. «Allá no se podía comprar nada ni poner nada sin su autorización», aseveró el testigo, indicando que las lonas fueron colocadas por el encargado de mantenimiento, Manuel Jiménez, junto a otros obreros, en un intento previo fallido donde también se utilizaron bandejas colectoras que resultaron insuficientes.
Asimismo, Adames describió que Maribel Espaillat mantenía presencia habitual en el negocio y estaba al tanto de las novedades operativas. Para respaldar sus advertencias sobre el deterioro del inmueble, el extrabajador aseguró que acostumbraba registrar en video y fotografías los cúmulos de agua para enviárselos directamente al propietario como constancia.
Múltiples capas de sobrepeso en la azotea
Uno de los puntos más críticos de la comparecencia fue la descripción de las reparaciones aplicadas sobre la losa. De acuerdo con el testimonio, se efectuaron entre cinco y seis intervenciones con «fino» —una mezcla densa de arena y cemento destinada a nivelar y desviar el agua— en diferentes periodos. Este material acumulado llegó a elevar de tal forma el nivel de la superficie que cubrió parcialmente las bases de los equipos de aire acondicionado, obligando a los operarios a levantarlas de nuevo.
«Es imposible que se hiciera un fino si Antonio no tenía el conocimiento; si de lo más mínimo, hasta una silla que se rompa, él debe tener información, imagínese un fino», puntualizó ante el tribunal.
Momento de conmoción en la sala
En el tramo final de su declaración, el ambiente en la sala del Primer Tribunal Colegiado —habilitada especialmente por la alta afluencia de querellantes y familiares de víctimas— se tornó doloroso. Al recordar a los compañeros con los que compartió labores y que perdieron la vida en el siniestro, entre ellos Roger Hernán y Manuel (conocido como Fernando Reyes), Adames no pudo contener el llanto, reflejando el impacto humano de la tragedia que conmocionó al país.