Convocan vigilia de 40 días frente al Congreso Nacional en defensa de la vida y contra la violencia

A las afueras de la sede del Poder Legislativo, un colectivo de feligreses y líderes religiosos inició este miércoles una jornada ininterrumpida de oración pautada para extenderse durante 40 días. El objetivo principal de esta manifestación espiritual es instar a la sociedad dominicana y a los tomadores de decisiones a blindar la protección de la vida desde su concepción hasta la muerte natural, al tiempo que claman por un cese al clima de violencia e inseguridad que impacta al país.
El sacerdote Mario de la Cruz Campusano, vicario episcopal de la Pastoral Familia y Vida, encabezó el inicio de la vigilia y subrayó que la iniciativa busca erradicar las distintas manifestaciones de violencia social. "Estamos pidiendo al Señor para que todos defendamos la vida y en contra del aborto, la eutanasia, la violencia, el homicidio, el infanticidio", puntualizó el sacerdote ante los medios, enfatizando la urgencia de restaurar un entorno de armonía frente a la proliferación de antivalores.
Debate penal y cumplimiento constitucional
Durante su intervención, Campusano enfatizó el valor del artículo 37 de la Constitución dominicana, normativa que consagra la inviolabilidad del derecho a la vida. A juicio del vicario, tanto la legislación vigente como el proyecto de reforma al Código Penal deben aplicarse con rigor contra quienes incurran en prácticas abortivas, señalando que la tipificación y sanción efectiva son herramientas determinantes para desincentivar este tipo de delitos en el territorio nacional.
El religioso insistió en que el Poder Judicial tiene la responsabilidad de sostener el marco legal sin vacilaciones para garantizar la protección absoluta del nasciturus y salvaguardar los principios constitucionales.
Inseguridad ciudadana y el rol del Estado
El pronunciamiento pastoral también abordó el complejo panorama delictivo que atraviesa la nación, marcado en las últimas semanas por el fallecimiento de al menos diez presuntos delincuentes durante supuestos intercambios de disparos con miembros de la Policía Nacional. Aunque reconoció el deber de los agentes de preservar el orden público, el padre Campusano observó con cautela los métodos empleados en estas intervenciones.
Asimismo, lamentó el trágico asalto perpetrado en San Isidro en la residencia del artista Julián Oro Duro, donde resultó asesinada su esposa, Zeneida Socorro Castillo. Al evaluar el llamado del presidente Luis Abinader, quien exhortó a los responsables a entregarse advirtiendo que "les iría peor", el clérigo consideró que las palabras del mandatario reflejan impotencia frente a la criminalidad.
"Entiendo que el presidente también se siente un poco con las manos cruzadas ante esta ola de violencia que se ha desatado; por eso habla así, pero quizás no fue la mejor expresión. Siempre se debe buscar el clima de paz y armonía", reflexionó.
Formación y rescate de la familia
Para concluir, Campusano dirigió una exhortación a las autoridades educativas y a las academias en todos sus niveles —básico, secundario y superior— para priorizar la formación fundamentada en la preservación del núcleo familiar. Desde su perspectiva, la regeneración del tejido social solo será sostenible en la medida en que las familias se conviertan en la primera escuela de valores y convivencia ciudadana.