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Ejército refuerza la vigilancia en Jimaní mientras el paso de Mal Paso mantiene su dinamismo comercial

Publicadosáb, 24 oct 2026, 2:56 p. m.
Ejército refuerza la vigilancia en Jimaní mientras el paso de Mal Paso mantiene su dinamismo comercial

El Ejército de República Dominicana intensificó este fin de semana la presencia de sus tropas en la zona fronteriza de Jimaní, movilizando un nuevo contingente hacia las instalaciones del Décimo Cuarto Batallón de Infantería. El refuerzo, que comenzó a desplegarse desde la noche del viernes, responde a las labores continuas de vigilancia y control territorial en un contexto regional marcado por la inestabilidad en el vecino país de Haití.

Supervisión de alto mando en la zona limítrofe

Las operaciones de monitoreo en el área cuentan con la presencia y supervisión directa del comandante de la Quinta Brigada de Infantería del Ejército, con sede en Barahona, el general de brigada Freddy Rafael Soto Thormann. Durante su recorrido estratégico, el alto oficial inspeccionó puntos neurálgicos de la demarcación, incluyendo la estructura de la verja perimetral y los puestos avanzados de vigilancia.

A pesar del notable incremento de uniformados en los alrededores, los mandos castrenses no han catalogado este movimiento como una medida de emergencia puntual, sino como parte de la estrategia sostenida de disuasión y resguardo de la soberanía nacional.

Actividad comercial ininterrumpida en Mal Paso

En contraste con el despliegue de seguridad, la puerta fronteriza de Mal Paso amaneció operando con absoluta normalidad. Ciudadanos dominicanos y haitianos acudieron sin contratiempos a realizar sus habituales transacciones de compra y venta de bienes esenciales y mercancías.

Aunque el flujo masivo alcanza su punto cúspide durante los mercados binacionales de los lunes y jueves, la actividad de este sábado evidenció que las medidas de seguridad no han interferido con el flujo regular de personas ni con la dinámica económica de la zona.

El balance observado en Jimaní refleja la compleja tarea de las autoridades dominicanas: garantizar un cerco de seguridad blindado ante la crisis del país vecino, protegiendo al mismo tiempo el sustento de miles de familias que dependen del intercambio comercial fronterizo.