Hallan en Villa Altagracia dos ejemplares de lucía gigante, reptil en peligro crítico de extinción

En un hecho de gran trascendencia para la biodiversidad de la República Dominicana, fueron localizados dos ejemplares de lucía gigante (Celestus anelpistus), una especie de reptil catalogada en peligro crítico de extinción. El avistamiento, compuesto por un macho y una hembra, tuvo lugar en las inmediaciones del Parque Nacional La Humeadora, ubicado en el municipio de Villa Altagracia.
El hallazgo se concretó gracias a jornadas conjuntas entre biólogos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y especialistas del Museo Nacional de Historia Natural, quienes contaron con el respaldo directo del personal del área protegida y la participación activa de los residentes locales, clave para rastrear el terreno.
Importancia ecológica y rasgos únicos
La lucía gigante destaca dentro de la herpetofauna de La Española por su considerable tamaño, llegando a superar los 200 milímetros desde el hocico hasta la cloaca. Además de su porte, presenta una piel lustrosa y escamas alineadas de manera simétrica, rasgos que facilitan su identificación en campo.
- Hábitat natural: Habitan principalmente en ecosistemas boscosos y húmedos, próximos a afluentes y ríos de montaña.
- Dieta oportunista: Se alimentan de caracoles, milpiés (congorochos), insectos, pequeños reptiles y materia vegetal.
- Rol ecológico: Actúan como controladores de poblaciones de invertebrados y a su vez sirven de presa para especies depredadoras nativas.
Aunque históricamente se han documentado registros esporádicos en provincias como San Juan de la Maguana, Santiago Rodríguez y San Francisco de Macorís, la presencia confirmada en Villa Altagracia renueva los esfuerzos científicos para evaluar el estado real de sus poblaciones.
Amenazas y el reto de su conservación
La supervivencia de la lucía gigante enfrenta serios desafíos en el país. La progresiva degradación y fragmentación de los bosques montañosos, sumada al impacto de especies exóticas invasoras como los gatos salvajes y los hurones, ha mermado drásticamente su número.
Frente a este panorama, las autoridades ambientales y los centros de investigación han reiterado la necesidad de mantener el monitoreo continuo en las áreas protegidas. Asimismo, se refuerzan los programas de educación ambiental en las comunidades adyacentes para que los pobladores reconozcan el valor intrínseco de esta joya de la fauna endémica y se conviertan en sus principales guardianes.