Luis Henry Molina despide su gestión juramentando a casi mil nuevos abogados y destacando logros judiciales

En un acto cargado de simbolismo y balance institucional, el presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Luis Henry Molina, encabezó la trigésimo novena juramentación de profesionales del derecho. Durante la ceremonia, que reunió a 955 nuevos abogados —de los cuales 560 son mujeres y 395 hombres—, el magistrado aprovechó para despedirse formalmente de sus funciones al frente del Poder Judicial dominicano.
El evento, dedicado a la memoria del destacado jurista Juan Manuel Pellerano Gómez, sirvió de escenario para que Molina hiciera un vehemente llamado a los recién investidos sobre la responsabilidad ética de su labor. "Ustedes comienzan su ejercicio profesional, mientras yo cierro gestión frente al Poder Judicial", puntualizó, instándolos a actuar con firmeza, conciencia y lealtad procesal para no prolongar el sufrimiento de los justiciables.
Emoción y vocación entre los juristas
El ambiente reflejó historias de superación y vocación de servicio. Entre los juramentados figuró Samuel Núñez, quien inició sus estudios en 2019 motivado por la memoria de su hermano fallecido, calificando la jornada como una inmensa satisfacción tras años de entrega académica. Por su parte, la abogada Neydi Díaz resaltó que este paso marca el arranque de una etapa enfocada en brindar auxilio y soluciones jurídicas a los sectores más vulnerables de la sociedad.
Balance de gestión y reducción de la mora judicial
Al hacer un recuento de sus siete años al mando de la alta corte, Molina ponderó las transformaciones operativas impulsadas en el sistema, subrayando avances en la digitalización, el libre acceso a la justicia y el combate frontal a la mora judicial. El presidente de la SCJ enfatizó que los cambios estructurales permitieron dar respuesta a miles de ciudadanos que esperaban resolución a sus conflictos legales.
Como parte de los logros institucionales, se destacó la resolución de más de 63,000 recursos de casación, logrando una reducción drástica en los tiempos de respuesta: los trámites pasaron de un promedio de dos años a completarse en apenas 27 días. Molina concluyó su intervención asegurando que deja una justicia sustancialmente más independiente, eficiente y transparente, adaptada a los requerimientos del país.