Sistema de salud dominicano: entre la fragmentación y la urgencia de un expediente digital único

La profunda fragmentación del sistema de salud en República Dominicana y la persistente ausencia de expedientes médicos digitales representan dos de los mayores obstáculos para garantizar la continuidad en los tratamientos, medir con rigor los desenlaces clínicos y transformar el gasto sanitario en una inversión estratégica de alto impacto.
Esta realidad no solo perpetúa ineficiencias administrativas, sino que también bloquea la integración efectiva de herramientas de inteligencia artificial orientadas a optimizar el diagnóstico precoz y la atención de los pacientes. Así lo advirtió Álvaro Soto, gerente general de Roche Pharma para Centroamérica, el Caribe y Venezuela, durante la decimoquinta edición del Roche Press Day, celebrado en San José, Costa Rica.
La necesidad de datos unificados e interoperables
El especialista subrayó que el país debe avanzar hacia un modelo de expediente médico digital e interoperable que consolide la información clínica de cada ciudadano, sin importar si la atención fue brindada en un hospital de la red pública o en una clínica privada. Esta trazabilidad es indispensable para comprobar si los recursos destinados a la salud están generando mejoras tangibles en la calidad de vida de la población.
"Uno de los grandes desafíos en República Dominicana es que el sistema es muy fragmentado. Está, por un lado, todo lo que son las ARS y, por otro, el programa de Alto Costo", señaló Soto. Aunque reconoció como un avance determinante la incorporación de 13 nuevos medicamentos con cobertura total dentro del Fondo de Medicamentos de Alto Costo (FOMAC), enfatizó que la meta no radica únicamente en financiar fármacos, sino en monitorear si el paciente logra culminar su terapia y controlar su condición médica.
En el contexto regional, se estima que cerca de 230 millones de latinoamericanos carecen de un acceso integral a los servicios sanitarios y una cifra semejante padece de dolencias crónicas. Los especialistas recordaron que por cada dólar inyectado de manera eficiente en salud, el retorno socioeconómico oscila entre dos y cuatro dólares.
Medir la curación, no solo los procedimientos
Uno de los llamados centrales radicó en cambiar la métrica con la que se evalúa el desempeño hospitalario. Soto planteó que el éxito del sistema no puede medirse exclusivamente por el volumen de consultas realizadas o la reducción numérica de las listas de espera, sino por los pacientes que logran recuperar su salud y reinsertarse a sus actividades productivas.
El reto se agudiza en especialidades como la oncología, donde los topes de cobertura de los seguros obligan con frecuencia a interrumpir esquemas terapéuticos vitales. Cuando un paciente abandona su tratamiento por razones económicas o laborales, el riesgo de que la enfermedad regrese en etapas avanzadas se dispara, multiplicando el costo financiero para el Estado y reduciendo drásticamente las probabilidades de supervivencia.
Para superar esta brecha, República Dominicana requiere con urgencia una hoja de ruta con plazos definidos y compromisos intersectoriales que impulse la digitalización de la información clínica, garantizando que la tecnología se traduzca en una atención médica más humana, equitativa y sostenible.