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Un septiembre histórico: El Niño deja al Atlántico sin huracanes por primera vez en tres décadas

Publicadojue, 1 oct 2026, 6:45 a. m.
Un septiembre histórico: El Niño deja al Atlántico sin huracanes por primera vez en tres décadas

El océano Atlántico acaba de registrar un comportamiento meteorológico insólito: el mes de septiembre concluyó sin que se formara un solo huracán en sus aguas, un escenario que no se presenciaba desde hace más de 30 años. Este receso en plena cúspide de la temporada ciclónica responde al impacto directo de un episodio de El Niño de gran intensidad, el cual promete consolidarse como uno de los más agresivos en los registros climáticos modernos.

Desde que se iniciaron las mediciones sistemáticas en 1950, solo tres meses de septiembre habían transcurrido con este nivel de inactividad de huracanes: 1962, 1972 y 1994, según confirman análisis del especialista en meteorología tropical de la Universidad Estatal de Colorado, el Dr. Phil Klotzbach. Aunque la cuenca atlántica vio nacer tres tormentas tropicales el mes pasado —destacándose Fay, que estuvo a solo 6,4 km/h de alcanzar la categoría de huracán y permanece sujeta a revisión técnica—, el balance general resulta extraordinariamente bajo. En una temporada regular, el Atlántico promedia unos siete huracanes por año y ya debería contabilizar al menos cinco a estas alturas del calendario.

La cizalladura del viento: el verdugo de las tormentas

A pesar de que las temperaturas superficiales del mar han presentado valores lo suficientemente cálidos como para energizar ciclones, la presencia de una fuerte cizalladura del viento (los marcados cambios de velocidad y dirección del viento en las capas altas de la atmósfera) ha desmantelado cualquier intento de consolidación. Esta condición, alimentada por El Niño, actúa como un escudo destructivo frente a las ondas tropicales.

En la denominada Región de Desarrollo Principal —la franja oceánica que conecta las costas africanas con el Caribe—, la cizalladura alcanzó niveles récord este verano. Sistemas como las tormentas Dolly y Gonzalo apenas lograron resistir uno o dos días antes de ser disipados por este muro de vientos desfavorables, dejando al Caribe prácticamente inmune a formaciones mayores durante las semanas más críticas.

Contraste absoluto en la cuenca del Pacífico

Mientras el Atlántico permanece bajo una calma forzada, el fenómeno de El Niño ha inyectado una energía desbordante en el Pacífico oriental y central. En esa región se han contabilizado una veintena de tormentas con nombre, incluyendo tres huracanes de categoría 5. Entre ellos brilló el huracán Polo, que generó ráfagas de hasta 290 km/h frente a las costas de México, igualando el récord del tercer ciclón más potente registrado en esa cuenca, al tiempo que sistemas como Lala, Lowell y Nolo han sometido al archipiélago de Hawái a constantes episodios de lluvias torrenciales.

¿Podría terminar el año sin ningún huracán?

La posibilidad de que una temporada completa transcurra sin huracanes en el Atlántico es extremadamente remota. Los únicos precedentes datan de 1907 y 1914, épocas previas a la observación satelital moderna, lo que deja dudas sobre si algún sistema pasó desapercibido mar adentro. En la era satelital, los mínimos históricos los ostentan 1982 y 2013 con apenas dos huracanes.

Con octubre en marcha y noviembre aún por delante, los modelos sugieren que la actividad tenderá a concentrarse en zonas más cercanas a tierra, como el golfo de México o las costas occidentales. No obstante, los especialistas advierten que no se puede bajar la guardia: tormentas menores como Arthur y Edouard demostraron que, en un planeta con atmósferas más cálidas y mayor carga de humedad, no se requiere la fuerza de un huracán para desatar inundaciones devastadoras y emergencias costeras.