Victoria comunitaria en La Cuaba: celebran el retiro definitivo del proyecto de vertedero

La comunidad de La Cuaba respira aliviada. Tras una prolongada jornada de resistencia que se extendió durante varios años, los residentes del paraje El Aguacate han dejado atrás las pancartas de protesta para congregarse en una jornada de agradecimiento, luego de confirmarse el retiro definitivo del proyecto que pretendía instalar una planta de valorización y disposición final de desechos en la zona.
El anuncio representa el cierre de un ciclo de movilizaciones populares que inició formalmente en 2021, cuando el proyecto fue rechazado de manera tajante durante una vista pública. Pese a que en 2023 se registraron nuevos intentos para reactivar la obra —incluyendo procesos ante el Tribunal Superior Administrativo—, la determinación de los comunitarios se mantuvo firme.
Un respiro tras años bajo sol y lluvia
Cecilio de los Santos, directivo del colectivo No Vertedero y de la Comisión Comprometida de La Cuaba, expresó la enorme satisfacción colectiva tras recibir la noticia. Según explicó, la confirmación oficial llegó luego de gestiones donde intervinieron autoridades gubernamentales y municipales.
El alcalde de Los Alcarrizos, Junior Santos, acompañado del viceministro Alexis Jiménez y otros representantes del tren gubernamental, acudió personalmente a la localidad para notificar a los pobladores la decisión de frenar el vertedero en ese perímetro. No obstante, los comunitarios advirtieron que, si bien la empresa promotora buscará reubicar la infraestructura, hasta el momento se desconoce cuál será el nuevo destino de la obra.
El Aguacate reclama escuelas y agua potable
Superada la amenaza medioambiental inmediata, el liderazgo comunitario enfatizó que la atención del Estado no debe desvanecerse. En el sector El Aguacate persisten profundas precariedades estructurales que impactan directamente el desarrollo de las familias.
Entre las demandas más urgentes figura la construcción de un nuevo plantel escolar. En la actualidad, los estudiantes reciben clases en una precaria estructura de dos aulas que debió ser dividida artesanalmente en cuatro cubículos, donde los niños enfrentan hacinamiento y altas temperaturas. A esto se suma la falta de un sistema eficiente de agua potable, por lo que los pobladores reiteraron su llamado a las autoridades para que atiendan estas necesidades vitales con la misma prontitud con que se detuvo el vertedero.