A 120 años del natalicio de Joaquín Balaguer: La sombra del caudillo sobre los presidentes dominicanos

Aunque los registros de principios del siglo XX en la República Dominicana cuentan con limitaciones documentales, el acta de nacimiento de Joaquín Balaguer Ricardo fija su llegada al mundo el 1 de septiembre de 1906 en Villa Bisonó (Navarrete). Al cumplirse 120 años de esta fecha, su figura permanece como el referente político obligatorio e insoslayable para todos los mandatarios que han ocupado el Palacio Nacional tras su salida del poder en 1996.
Una de las coincidencias más elocuentes entre el extinto líder del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y sus sucesores ha sido el afán por la reelección presidencial. Pese a haber sido críticos férreos del continuismo en la oposición, Leonel Fernández, Danilo Medina y Luis Abinader lograron repostularse con éxito, mientras que Hipólito Mejía reformó la Carta Magna en 2002 para intentarlo en 2004, evidenciando la vigencia del modelo de permanencia balaguerista.
Leonel Fernández y el pacto del Frente Patriótico
El ascenso de Leonel Fernández en 1996 estuvo directamente apadrinado por Balaguer mediante el histórico pacto del Frente Patriótico, cerrándole el paso a José Francisco Peña Gómez. Fernández asumió el poder bajo la metáfora balaguerista de recibir «un avión con los motores encendidos y listo para despegar».
Más allá del respaldo electoral, el estilo de Fernández guardó notables similitudes con el caudillo: sobriedad en el vestir, oratoria académica, transformaciones institucionales y un fuerte enfoque en megaproyectos de infraestructura, como túneles, elevados y el Metro de Santo Domingo, lo que llevó a diversos analistas a considerarlo su continuador más aventajado.
Hipólito Mejía: pragmatismo y «amarrar la chiva»
Para los comicios del año 2000, la ruptura entre el PRD y la alianza morada facilitó que Hipólito Mejía acudiera a la residencia de Balaguer en la avenida Máximo Gómez para pactar acuerdos políticos. Tras quedar al borde del 50% en primera vuelta, Balaguer reconoció su triunfo y envió a Rafaela (Lila) Alburquerque a sellar el fin del ciclo peledeísta de entonces.
Durante su mandato, Mejía gobernó con un Congreso donde cedió espacios al reformismo e imitó con frecuencia modismos y frases célebres de Balaguer, obsequiando colecciones de sus libros a mandatarios extranjeros durante sus giras internacionales.
Danilo Medina y el eco de las visitas rurales
De todos los gobernantes contemporáneos, Danilo Medina mantuvo un estrecho canal de interlocución con Balaguer durante los años noventa como vocero y presidente de la Cámara de Diputados, articulando consensos legislativos junto a figuras como Amable Aristy Castro.
En el ejercicio del poder (2012-2020), Medina emuló el contacto directo con las comunidades campesinas que caracterizó a Balaguer, institucionalizando las tradicionales visitas sorpresa los domingos, al tiempo que impulsó obras de gran envergadura como la Central Termoeléctrica Punta Catalina, la Ciudad Juan Bosch y la extensión del transporte masivo.
Luis Abinader: subestimación inicial y continuidades institucionales
El actual presidente Luis Abinader, nacido en 1967 durante el régimen de los 12 años, comparte llamativas coincidencias de contexto: ambos enfrentaron descalificaciones populares antes de llegar al poder —a Balaguer se le tildaba de «muñequito de papel» y a Abinader de «tayota»—, logrando ambos imponerse y consolidar el control unánime de sus organizaciones políticas.
Abinader mantiene además tradiciones del protocolo balaguerista, como las expectativas de remociones de gabinete cada 27 de febrero y 16 de agosto, y la ratificación de Héctor Valdez Albizu en la gobernación del Banco Central, una constante económica compartida por la mayoría de las administraciones posteriores a Balaguer.
La gran divergencia: el endeudamiento público
A pesar de las múltiples continuidades en infraestructura y ejercicio del poder, existe una marcada diferencia entre Balaguer y sus sucesores: la política de financiamiento. Mientras Balaguer ejecutó presas, carreteras, complejos habitacionales y edificaciones culturales sustentadas en el ahorro interno y sin recurrir al crédito externo a gran escala, las gestiones modernas han sustentado su ritmo de desarrollo y gasto corriente en un esquema intensivo de endeudamiento público.