Inmortalidad en San Luis: Albert Pujols y Yadier Molina entran al Salón de la Fama de los Cardenales

El Busch Stadium volvió a rendirse a los pies de dos de sus más grandes íconos contemporáneos. En una emotiva ceremonia previa al choque frente a los Medias Blancas de Chicago, el toletero dominicano Albert Pujols y el receptor puertorriqueño Yadier Molina fueron formalmente exaltados al Salón de la Fama de los Cardenales de San Luis, vistiendo la emblemática chaqueta roja que sella su legado eterno en la franquicia.
La jornada también honró de manera póstuma al lanzador histórico Bill Sherdel, representado por su nieto John Sherdel. Sin embargo, el ambiente alcanzó su punto más alto con la salida al terreno de Molina y Pujols, una dupla que durante dos décadas definió los años dorados del club y conquistó dos títulos de Serie Mundial.
La complicidad y emotividad de 'Yadi'
Fiel a su estilo carismático, Molina arrancó risas al pedirle al preparador físico Chris Conroy que le aplicara la clásica pintura negra bajo los ojos antes de voltear su gorra hacia atrás. No obstante, las lágrimas no tardaron en llegar cuando agradeció a su mentor José Oquendo, a Tony La Russa y a su socio histórico en la batería, Adam Wainwright.
Uno de los pasajes más conmovedores ocurrió cuando el boricua se dirigió a Pujols. Molina relató cómo cambió su dorsal del 41 al 4 para estar cerca del 5 de Albert, y rememoró la promesa que el astro dominicano le hizo a su difunto padre, Benjamín Molina Sr., de cuidar de él cuando apenas daba sus primeros pasos en Grandes Ligas. "Desde ese momento, estuviste ahí para mí", expresó Molina con la voz entrecortada.
El agradecimiento de Pujols a la fanaticada y a la organización
Por su parte, Albert Pujols calificó la distinción como uno de los mayores honores de su trayectoria profesional y devolvió los elogios a quien considera un hermano menor. "Sé que tu padre está mirando desde arriba y diciéndote: 'Bien hecho, hijo'. Te quiero y siempre estaré aquí para ti", afirmó la leyenda quisqueyana frente a un estadio repleto.
Pujols dedicó sentidas palabras a Tony La Russa por exigirle siempre el máximo nivel, y al recordado exgerente general Walt Jocketty por confiar en su talento desde el primer día. Finalmente, el futuro miembro de Cooperstown enalteció a los seguidores de San Luis, asegurando que su pasión y fidelidad justifican con creces su reputación como la mejor fanaticada de todo el béisbol.