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Alerta demográfica global: el declive de la fecundidad amenaza el crecimiento y las finanzas públicas

Publicadomié, 30 sept 2026, 4:56 a. m.
Alerta demográfica global: el declive de la fecundidad amenaza el crecimiento y las finanzas públicas

El andamiaje demográfico sobre el cual se construyó el auge económico de las últimas décadas se está resquebrajando. Un reciente análisis de Moody’s Ratings advierte que la caída abrupta de la natalidad ya es un fenómeno de alcance global: más del 70% de la población del planeta reside hoy en territorios donde las tasas de fecundidad se sitúan en o por debajo del umbral de reemplazo poblacional (fijado en 2,1 hijos por mujer). A nivel internacional, el índice se desplomó de un promedio de 4,9 en 1950 a cerca de 2,2 en la actualidad, con caídas drásticas en potencias como China (0,9), Japón (1,2) e India, que ya perforó la barrera mínima.

América Latina no se encuentra aislada de esta dinámica. Diversos países de la región exhiben ya comportamientos demográficos similares a los de Europa y Japón. En el caso particular de Brasil, el gigante sudamericano comparte con economías como Tailandia, Turquía e India un proceso acelerado de envejecimiento poblacional. La complejidad para estos mercados emergentes radica en que deberán asumir los abultados costos asociados a la vejez —como pensiones, salud de alta complejidad y cuidados prolongados— contando con niveles de ingreso per cápita notablemente inferiores a los que tenían las potencias desarrolladas cuando vivieron su propia transición.

Los cuatro frentes del impacto económico

El estudio identifica cuatro canales decisivos a través de los cuales esta transformación presiona las condiciones crediticias y financieras de los Estados:

  • Fuerza laboral: La disminución de mano de obra frena el crecimiento potencial si no se eleva la productividad, detonando alzas salariales en áreas especializadas y difíciles de automatizar.
  • Sostenibilidad fiscal: Se reduce la proporción de cotizantes activos frente al número de jubilados, disparando el gasto público mucho antes de que el número total de habitantes comience a mermar numéricamente.
  • Patrones de consumo: Los adultos mayores orientan su gasto hacia la salud, el retiro y la gestión patrimonial, reduciendo la demanda en sectores clave vinculados a la educación, la adquisición de primeras viviendas y el consumo juvenil.
  • Redistribución de la riqueza: Se avecina una de las mayores transferencias intergeneracionales de activos financieros, inmuebles y empresas privadas en la historia moderna.

Vías de mitigación y reformas pendientes

Ante este escenario, las naciones cuentan con un margen de maniobra acotado a tres ejes estratégicos: expandir la fuerza laboral, potenciar la productividad y reestructurar sus instituciones fiscales. Mientras economías maduras como la japonesa han logrado amortiguar el golpe integrando más mujeres al empleo formal, postergando la edad de retiro e incorporando mano de obra migrante y automatización, el margen de aplicación de estas recetas varía significativamente en el mundo emergente.

Por último, la evidencia recopilada demuestra que los incentivos directos a la natalidad —tales como subsidios habitacionales, pagos en efectivo, deducciones fiscales y tratamientos de fertilidad— han mostrado resultados limitados para revertir la tendencia a largo plazo. De este modo, la adopción de inteligencia artificial, la formación técnica continua y la reforma urgente de los esquemas de pensiones serán los pilares determinantes para evitar que el invierno demográfico congele el crecimiento de las próximas décadas.