El Salvador defiende su despliegue militar en Haití y descarta que se trate de una ocupación

El gobierno de El Salvador salió al frente de los cuestionamientos internacionales sobre su presencia armada en territorio haitiano. Durante su intervención en la XXX Cumbre Iberoamericana, el vicepresidente salvadoreño, Félix Ulloa, aseveró con firmeza que las tropas enviadas por su país no constituyen una «fuerza de ocupación», catalogando el operativo como una acción legítima y fundamentada en la cooperación mutua.
«No es una fuerza de ocupación, no es una decisión unilateral de El Salvador de intervenir en Haití, es un arreglo bilateral con las autoridades haitianas que legitima la presencia militar nuestra en esta nación caribeña», enfatizó Ulloa ante el plenario de mandatarios y delegados. Asimismo, el vicemandatario puntualizó que los cuatro ciudadanos salvadoreños retenidos por grupos armados no cumplían funciones bélicas, sino que operaban como asistentes técnicos adscritos a misiones respaldadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El origen del contingente militar
La decisión del presidente Nayib Bukele de movilizar a unos 2,000 efectivos militares —incluyendo unidades de fuerzas especiales, vehículos blindados y soporte aéreo— se precipitó tras un ataque ocurrido en el sector de Santo, en Croix-des-Bouquets, a las afueras de Puerto Príncipe. En dicha emboscada, un vehículo de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) fue interceptado por bandas locales, dejando como saldo la desaparición de los técnicos salvadoreños.
Aunque la administración salvadoreña ha defendido el despliegue como una misión humanitaria y de rescate orientada a traer a sus compatriotas sanos y salvos, la incursión no ha estado exenta de críticas. Diversos organismos internacionales, entre ellos Médicos Sin Fronteras (MSF), han advertido sobre el riesgo de un recrudecimiento de la espiral de violencia y han puesto en tela de juicio la efectividad de una respuesta puramente militarizada frente a la crisis haitiana.
Un llamado a la solidaridad regional
Pese a las alertas, Ulloa reiteró que el contingente continuará con sus labores sobre el terreno, subrayando que ya registran avances en las zonas de mayor tensión donde operan las bandas criminales.
Para el vicemandatario, la acción de El Salvador trasciende el rescate directo y apela a la conciencia colectiva del continente: «América Latina tiene una deuda histórica con el pueblo haitiano. Este es el momento de una solidaridad latinoamericana con la nación haitiana, y en El Salvador estamos dispuestos a mantenerla», concluyó.