Fuerza multinacional en Haití desafía a las bandas y ratifica su misión tras ataque a soldados salvadoreños

A pesar del recrudecimiento de la violencia y de la conmoción generada por la emboscada en la que desaparecieron cuatro soldados salvadoreños en las afueras de Puerto Príncipe, la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés) ratificó que no cederá terreno ante los grupos armados ilegales. La misión multinacional reiteró su determinación de continuar ejecutando su mandato para devolver la seguridad y la estabilidad a la nación caribeña.
En un contundente pronunciamiento público, la coalición internacional advirtió que mantendrá la presión operacional sobre el crimen organizado, subrayando que los ataques y tácticas terroristas no frenarán el despliegue de sus tropas. Para respaldar su mensaje de firmeza, el contingente compartió registros de sus patrullajes blindados en áreas urbanas críticas de la capital, mostrando el trabajo conjunto de efectivos de países como Chad y El Salvador.
Ofensiva armada y reclutamiento estatal
De forma paralela al despliegue internacional, las fuerzas de seguridad locales no han bajado la guardia. La Policía Nacional de Haití ejecutó una intensa incursión armada en el sector capitalino de Bel-Air, logrando neutralizar a varios integrantes de una peligrosa banda atrincherada en la zona, vinculada reiteradamente a secuestros y extorsiones a gran escala en la región metropolitana.
Por su parte, el Estado haitiano busca fortalecer sus propias capacidades a mediano y largo plazo. Las Fuerzas Armadas evaluaron a más de 2,000 aspirantes en pruebas académicas e intelectuales, con el propósito de seleccionar a los mejores 700 reclutas. Esta convocatoria representa el primer paso de un ambicioso proyecto gubernamental que aspira a incorporar 15,000 nuevos militares durante los próximos tres años para robustecer el control territorial.
Incertidumbre sobre el contingente salvadoreño y sombras de complicidad
El ambiente de seguridad sigue marcado por el enigma en torno al paradero de los cuatro uniformados salvadoreños. Mientras la misión multinacional notificó el hallazgo de restos humanos sin identificar que podrían corresponder a los militares desaparecidos, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, desmintió formalmente esta hipótesis.
El suceso ha elevado el tono político en la región. Organizaciones de la sociedad civil, entre ellas la Red Haitiana de Periodistas contra la Corrupción (Rhajac), exhortaron a Bukele a manejar la situación con cautela. La entidad alertó sobre la existencia de presuntos acuerdos bajo la mesa entre sectores del poder político y los cabecillas de las bandas armadas, denunciando una red de complicidades políticas, económicas y policiales que facilita la impunidad y complica los esfuerzos de rescate en el terreno.