Trump desata controversia al sugerir cambiar el nombre de Nuevo México por 'Nueva América'

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el tablero político y diplomático al insinuar que el estado de Nuevo México debería rebautizarse como “Nueva América”. La sugerencia llegó a través de una imagen difundida en su red Truth Social —y posteriormente replicada por la cuenta oficial de la Casa Blanca en X—, en la que se aprecia la silueta de la entidad con la palabra “Mexico” tachada con una línea roja y reemplazada por el término “America”, sin ofrecer mayores explicaciones oficiales sobre la publicación.
Límites legales frente al poder presidencial
A pesar de la repercusión del mensaje, la Casa Blanca no ha formalizado ninguna iniciativa legislativa o administrativa al respecto. En términos constitucionales, el mandatario estadounidense carece de autoridad para alterar de manera unilateral la denominación de un estado soberano, un proceso que recae exclusivamente en la legislación y voluntad interna de la propia demarcación. Aunque el Ejecutivo sí posee facultades para renombrar accidentes geográficos mediante el Sistema de Información de Nombres Geográficos, los estados federados operan bajo un marco jurídico completamente distinto.
Esta no es la primera incursión de Trump en la alteración de nombres tradicionales. A inicios de su mandato en enero de 2025, decretó el cambio de nombre del golfo de México a “Golfo de América”. De igual forma, en el marco de recientes tensiones comerciales con Canadá, emitió una orden ejecutiva para denominar al lago Ontario como “lago América”, insinuando incluso su interés en modificar los nombres de los océanos Atlántico y Pacífico.
Firme rechazo de las autoridades de Nuevo México
Las reacciones en Santa Fe no se hicieron esperar. La gobernadora demócrata de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, desestimó la publicación y acusó a la administración central de buscar cortinas de humo. “Mientras el presidente intenta distraer a los estadounidenses de su desastrosa guerra en Irán, los precios de la gasolina siguen aumentando. Mientras la Casa Blanca pierde el tiempo coloreando mapas, Nuevo México está ocupado haciendo el trabajo”, sentenció la mandataria, asegurando tajantemente que la identidad del territorio no está sujeta a discusión.
A estas críticas se sumó el senador demócrata Martin Heinrich, quien defendió las raíces históricas del lugar señalando que seguirá llamando por su verdadero nombre al Golfo de México, al lago Ontario y a Nuevo México. De acuerdo con registros de la Oficina de Asuntos Indígenas, el nombre de este estado data del siglo XVI, antecediendo por siglos a la propia fundación de los Estados Unidos.