Washington arrecia el cerco económico sobre Cuba y pone en la mira a suplidores chinos

El gobierno de los Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, dio un nuevo paso en su ofensiva económica contra Cuba tras habilitar un mecanismo que permite imponer sanciones directas sobre renglones productivos neurálgicos de la isla, poniendo especial atención en suplidores de origen chino vinculados al estamento militar cubano.
Nuevos sectores bajo la lupa de Washington
Con esta reciente determinación, el Departamento de Estado amplió formalmente su rango de acción para castigar áreas clave de la economía insular, tales como el sector tecnológico, la industria marítima, la manufactura y el desarrollo de componentes electrónicos. Las medidas forman parte de una estrategia articulada desde la Casa Blanca para forzar transformaciones políticas en La Habana, en momentos en que la población atraviesa un agudo deterioro social y económico.
En total, la disposición abarca a ocho entidades corporativas y dos individuos. Entre las organizaciones señaladas figuran China National Electronic Import and Export Company y Beijing H&C Technologies, ambas con sede en el gigante asiático, a las cuales las autoridades norteamericanas acusan de comercializar sistemas de vigilancia, equipos de seguridad y armamento a las fuerzas armadas y policiales cubanas.
Repercusiones y postura oficial
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, argumentó a través de un comunicado que las autoridades cubanas concentran el control sobre los recursos energéticos, de transporte y tecnológicos para beneficio propio, mientras la ciudadanía lidia con carencias cotidianas y apagones prolongados.
Este endurecimiento diplomático y comercial coincide con una crisis energética sin precedentes en la nación caribeña, donde las fallas en el sistema eléctrico y la falta de combustible han provocado interrupciones en el suministro que superan las 24 horas consecutivas. A este panorama se suman las recientes advertencias de la administración estadounidense sobre la posible imposición de aranceles a terceros países que suministren petróleo a Cuba, una postura que mantiene la tensión al límite en los foros internacionales.