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Colombia se posiciona como el vehículo estratégico para capitalizar un repunte económico en Venezuela

Publicadolunes, 14 de septiembre de 2026, 12:50 p. m.
Colombia se posiciona como el vehículo estratégico para capitalizar un repunte económico en Venezuela

El panorama financiero de América Latina experimenta un reacomodo relevante. En los círculos de inversión internacional, Colombia comienza a perfilarse no solo como un destino atractivo por mérito propio, sino también como una vía indirecta de alto calibre para posicionarse ante una potencial recuperación económica y política en la vecina Venezuela. Esta visión estratégica combina el cambio de ciclo gubernamental en territorio colombiano con el valor rezagado de sus activos y la reactivación inminente de su industria energética.

Un paralelismo con la recuperación regional

El punto de partida del mercado colombiano guarda notables similitudes con el proceso vivido por Argentina hace un par de años: valoraciones con marcados descuentos, el cierre de un ciclo de desgaste político y la convergencia de reformas estructurales promercado. Tras la reciente elección presidencial de Abelardo de la Espriella, la agenda económica da un viraje hacia la desregulación, el orden fiscal y el desbloqueo del sector de hidrocarburos, alejándose de los lineamientos de la administración previa.

En términos fundamentales, la plaza bursátil colombiana resalta como una de las más baratas del universo de mercados emergentes. El índice MSCI Colombia exhibe un múltiplo de apenas 8,53 veces beneficios, respaldado por un retorno sobre el patrimonio (ROE) del 18,98% y una rentabilidad por dividendo que alcanza el 6,29%. Estas métricas, sumadas a la presencia del exministro de Hacienda José Manuel Restrepo en la vicepresidencia, aportan un ancla de certidumbre y disciplina fiscal que los operadores institucionales venían esperando.

Petróleo y reformas: los pilares internos

La hoja de ruta del nuevo mandato contempla la emisión temprana de decretos que reanuden la firma de contratos para exploración petrolera, además del restablecimiento de mecanismos de arbitraje favorables a la inversión y el desmonte de esquemas de seguridad previos. Dado que el crudo y sus derivados representan el motor de las exportaciones nacionales, los precios firmes de la energía otorgan un respaldo clave para recomponer el flujo de producción a mediano plazo.

Asimismo, el comportamiento del peso colombiano añade un atractivo adicional. La divisa, que sufrió un debilitamiento pronunciado en el periodo reciente, cuenta con espacio para fortalecerse a medida que regrese la confianza en las políticas macroeconómicas, lo que ensancharía el margen de ganancias en moneda dura.

La conexión venezolana como catalizador externo

El elemento diferenciador de esta tesis radica en los más de 2.200 kilómetros de frontera compartida. Colombia ha cargado con el mayor costo fiscal, social y de seguridad derivado del colapso institucional y migratorio de Venezuela. Por ende, un cambio o normalización política en Caracas generaría un alivio inmediato sobre las cuentas públicas de Bogotá, reabriría canales comerciales bilaterales de gran volumen y disiparía la prima de riesgo que pesa sobre la región.

Este optimismo ya se traduce en el desempeño de instrumentos cotizados. Fondos especializados como el Global X Colombia Select ETF (HCOLSEL) acumulan un repunte del 27,54% en lo que va de año, mientras que la deuda soberana en moneda local a través del Global X TES Colombia (GXTESCOL) avanza un 11,02%. En el mercado estadounidense, el ETF COLO registra un alza contundente del 45,41%.

El rumbo de los activos colombianos dependerá de la celeridad con que se implementen las reformas energéticas, la estabilidad de las cuentas fiscales y, de forma crucial, la evolución geopolítica en Venezuela, convirtiendo a la plaza andina en un barómetro indispensable del tablero sudamericano.