El petróleo roza los US$110 por barril ante el riesgo de una parálisis prolongada en oleoducto saudí

Los mercados energéticos globales volvieron a encender sus alarmas este inicio de semana. El precio del crudo Brent registró un incremento cercano al 5%, ubicándose al borde de los US$110 por barril, impulsado por reportes que advierten que la reactivación del estratégico oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita podría tomar varias semanas tras haber sido blanco de ataques de grupos militantes.
Un salvavidas logístico bajo presión
Esta infraestructura, con una capacidad nominal para transportar unos siete millones de barriles diarios hacia el centro de distribución de Yanbu en el Mar Rojo, representa la vía de escape crucial de Riad para sortear el estrecho de Ormuz, un paso marítimo prácticamente estrangulado por la escalada militar entre Estados Unidos e Irán. Aunque el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, aseguró esperar que el ducto opere nuevamente «muy pronto» e indicó un tránsito reciente de 12 millones de barriles por Ormuz, el consenso de los analistas apunta a que el factor determinante será el tiempo de inactividad.
Especialistas del sector energético advierten que las reservas almacenadas en la terminal de Yanbu únicamente podrían mantener el ritmo de las exportaciones durante un lapso de cinco a siete días. Un retraso superior a ese margen obligaría a Arabia Saudita a recortar su propia producción —la cual ya había caído a mínimos no vistos desde 1990—, abriendo el camino para que la cotización del barril intente testear la cota de los US$120 en el corto plazo.
Combustibles al alza y presiones inflacionarias
El impacto de este shock no se limita al crudo sin refinar; el mercado de derivados sufre consecuencias inmediatas. Los futuros del diésel se cotizan en torno a los US$200 por barril, asfixiados por interrupciones en Medio Oriente y por los daños sufridos en refinerías de Rusia producto de ataques ucranianos, un tema sobre el cual Donald Trump ha intervenido solicitando moderación a Kiev para no agravar la crisis de suministros.
Este encarecimiento del transporte marítimo y de los fletes para hidrocarburos complica el panorama económico mundial. Con un Brent que ya acumula una subida superior al 75% en lo que va de año ante la fuerte demanda de economías como la china, el rebrote de los costos energéticos amenaza con intensificar la inflación global, forzando a entidades como la Reserva Federal a contemplar un nuevo endurecimiento de sus tasas de interés.