El cobre se desploma a mínimos de julio ante dudas sobre el auge de la IA y el futuro de los aranceles en EE.UU.

El mercado internacional de materias primas enfrenta una jornada de fuerte volatilidad. El precio del cobre retrocedió con fuerza hasta situarse en torno a los US$13,712 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, marcando su cotización más baja desde julio. Este retroceso responde directamente a un giro en el panorama político de Washington, el cual pone en jaque dos de los grandes motores alcistas que impulsaban al metal: la expansión desenfrenada de centros de datos para inteligencia artificial y las expectativas de gravámenes a las importaciones estadounidenses.
Un giro político que debilita la prima arancelaria
El reacomodo de fuerzas en el Congreso de Estados Unidos ha comenzado a enfriar el apetito por el riesgo en los mercados financieros. Durante meses, la perspectiva de que la administración estadounidense aplicara aranceles estrictos a las importaciones de cobre impulsó los precios locales y concentró inventarios significativos en depósitos norteamericanos, ajustando la oferta en el resto del mundo. Sin embargo, ese diferencial de precios prácticamente desapareció en las últimas sesiones.
Desde la firma TD Securities señalaron que los operadores ahora ven mucho menos probable la imposición de tarifas comerciales agresivas sobre el metal rojo, tomando en cuenta que la presión inflacionaria y el costo de vida siguen siendo el talón de Aquiles de la agenda económica de cara a los próximos ciclos electorales. Al disiparse la urgencia arancelaria, el incentivo para acumular inventarios se ha desinflado, abriendo la puerta a posibles salidas de metal de vuelta hacia las redes globales de almacenamiento.
Freno a las tecnológicas y enfriamiento de la infraestructura de IA
El cobre es un componente crítico e insustituible para el cableado, transformadores y sistemas eléctricos que alimentan los centros de datos requeridos por la inteligencia artificial. La reciente caída en las acciones tecnológicas, alimentada por temores a un escrutinio regulatorio más rígido, ha contagiado de inmediato a los metales industriales.
Analistas de la firma Chaos Ternary Futures Co. destacaron que las expectativas actuales apuntan a obstáculos concretos para la ejecución de políticas fiscales expansivas, acompañados por una desaceleración en las inversiones de capital asociadas a la IA y una menor liquidez en el mercado, lo que está provocando salidas simultáneas de flujos tanto del sector tecnológico como de los metales no ferrosos.
Presión en todo el complejo de metales básicos
La debilidad no se limitó únicamente al cobre. Otros activos industriales clave también registraron retrocesos significativos en las operaciones internacionales:
- Zinc: cayó un 1% en la sesión.
- Aluminio: descendió un 0.5%.
Con un panorama macroeconómico que exige mayor cautela, los inversores revalúan sus carteras ante la posibilidad de que la demanda estructural vinculada a la transición energética y tecnológica avance a un ritmo más moderado de lo previsto para los próximos meses.