El dólar retrocede a mínimos de siete meses ante el avance del yen y la postura firme del Tesoro de EE.UU.

El billete verde concluyó la jornada en su punto más bajo en cerca de siete meses, presionado de forma directa por el fortalecimiento del yen japonés. Este repliegue de la divisa estadounidense responde a la postura determinante del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien retó a los operadores del mercado cambiario al ratificar su respaldo categórico a la moneda de Japón.
El índice que rastrea la cotización del dólar encadenó su tercer día consecutivo de pérdidas, cediendo terreno hasta registrar niveles no vistos desde el pasado 17 de febrero, mientras el yen avanzó un 0,2%. Analistas como Jane Foley, estratega cambiaria de Rabobank, apuntan a que la fortaleza de la moneda nipona explica gran parte del debilitamiento del dólar, sumado al impacto del esquema de recompras de deuda pública y el panorama de tasas a nivel global.
Intervención oficial y recompras de deuda
El retroceso del dólar se moderó ligeramente luego de que el Departamento del Tesoro estadounidense revelara los detalles de su programa de recompra de bonos por un monto de US$6.000 millones enfocado en el tramo de 10 a 20 años. Aunque el objetivo triplica las cifras previas, resultó menor a lo que anticipaban algunos inversionistas. De acuerdo con Alex Cohen, estratega de Bank of America, este volumen calmó temporalmente el temor a una postura excesivamente intervencionista por parte de las autoridades.
No obstante, la presión sobre el dólar ya se había consolidado tras las enérgicas declaraciones de Bessent, quien afirmó con contundencia tener el control y claridad total sobre las acciones que tomarán el Banco de Japón y sus autoridades monetarias. Esta determinación refuerza el precedente de finales de julio, cuando Washington y Tokio ejecutaron una inusual intervención conjunta para sostener al yen.
Expectativas sobre la inflación y la Reserva Federal
En el mercado de renta fija, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años repuntó hasta el 4,84%, reflejando la cautela de los operadores. La atención se traslada ahora hacia la publicación de los datos de inflación en Estados Unidos, una métrica determinante para la próxima reunión de política monetaria de la Reserva Federal. Actualmente, los mercados asignan cerca de un 60% de probabilidad a un nuevo ajuste al alza de un cuarto de punto en las tasas de interés.
Pese a que el sentimiento general hacia el dólar es bajista a corto plazo, operadores de divisas advierten que un dato de inflación superior a lo previsto podría revertir la tendencia. Al mismo tiempo, el encarecimiento de la energía —con el crudo Brent tocando los US$100 por barril en medio de crecientes tensiones geopolíticas entre Washington y Teherán— sigue limitando la capacidad de avance de monedas como el euro y la libra esterlina.