El oro retoma el vuelo sobre los US$4.200: las razones detrás del persistente apetito de los inversionistas

El mercado de metales preciosos experimenta un renovado impulso. Tras varias semanas bajo una intensa presión provocada por la apreciación del dólar y el encarecimiento del rendimiento de la deuda pública estadounidense, el oro repuntó hasta un 1,8%, superando nuevamente la barrera psicológica de los US$4.200 por onza. Este rebote ocurre justo después de haber registrado mínimos de dos meses, cerrando un ciclo de retroceso acumulado que rondó el 5% en el último mes.
La tregua en el mercado de renta fija norteamericana fue determinante para este giro de timón. El éxito de la última subasta de deuda a 30 años en Estados Unidos, sumado al enfriamiento de los precios del petróleo, alivió la presión sobre los bonos del Tesoro, cuyos rendimientos a 10 años habían escalado a niveles próximos al 5,3%. De acuerdo con Christopher Wong, estratega de Oversea-Chinese Banking Corp. (OCBC), este respiro en los rendimientos abrió de inmediato la ventana para el retorno de compradores oportunistas al parqué.
Un escudo estratégico contra el deterioro fiscal
Más allá de las fluctuaciones tácticas de corto plazo, la base del mercado aurífero muestra una solidez inusual. Para Ole Hansen, jefe de Estrategia de Materias Primas de Saxo Bank, el metal sigue atrayendo capital pese a batallar contra el entorno macroeconómico más hostil en años. La explicación reside en una clara bifurcación: mientras los operadores especulativos se retiran ante las altas tasas de interés, los grandes inversores patrimoniales observan que el encarecimiento del crédito soberano no hace más que agravar los déficits fiscales de las principales potencias.
Esta lectura de largo plazo se refleja con contundencia en los fondos cotizados en bolsa (ETF) respaldados por lingotes físicos. Las tenencias globales de estos instrumentos treparon a 3.149 toneladas —un máximo no visto en cuatro años—, tras captar 72 toneladas adicionales desde inicios de septiembre, marchando en sentido contrario a la caída transitoria de la cotización.
Bancos centrales y proyecciones a futuro
A este sostén se suma la incesante acumulación por parte de las autoridades monetarias. Según datos destacados por Giovanni Staunovo, estratega del banco suizo UBS, compras oficiales como las 23 toneladas adquiridas por China y las 7 toneladas reportadas por Uzbekistán en septiembre ratifican una tendencia que proyecta compras anuales del sector público de entre 750 y 1.000 toneladas. Asimismo, el abaratamiento relativo del metal y la próxima temporada festiva en la India prometen robustecer el consumo minorista.
En el plano técnico, los analistas mantienen la cautela en lo inmediato. James Stanley, especialista sénior de Forex.com, sitúa resistencias claves entre los US$4.200 y los US$4.235, advirtiendo que un quiebre por debajo de los US$4.100 reactivaría el riesgo de probar el soporte de los US$4.000. Sin embargo, a mediano y largo plazo la perspectiva de firmas como UBS continúa siendo marcadamente alcista, con estimaciones que vislumbran la onza en US$4.600 para finales de 2026 y una escalada potencial hacia los US$5.400 hacia el cierre de 2027.