El peso colombiano resiste la embestida del dólar: así cerraron las divisas latinoamericanas en octubre

El mercado cambiario de América Latina despidió octubre con un balance desigual y marcado por la supremacía internacional del dólar estadounidense. En un entorno global definido por las expectativas de tasas de interés elevadas por más tiempo en Estados Unidos y las fluctuaciones en las materias primas, la gran mayoría de las divisas regionales cedió terreno. No obstante, tres monedas lograron nadar contra la corriente y consolidar ganancias mensuales: el peso colombiano, el colón costarricense y el peso uruguayo.
Colombia lidera las ganancias en medio de contrastes
El peso colombiano se coronó como la divisa de mejor rendimiento en la región al registrar una apreciación de 3,58% en el mes. De acuerdo con firmas de análisis financiero como Credicorp Capital, la moneda acumula un repunte cercano al 18% en el transcurso del año, respaldada por atractivos diferenciales de tasas de interés, operaciones de carry trade y el repunte del crudo Brent por encima de los US$116 por barril. Paradójicamente, las dificultades fiscales del gobierno colombiano también empujaron a la baja la cotización del dólar, ante las expectativas de monetizaciones de recursos externos que podrían rondar entre US$2.000 millones y US$3.000 millones hacia el cierre del ejercicio.
En Centroamérica y el Cono Sur, el colón costarricense avanzó un 0,63% apoyado en un flujo continuo de inversión extranjera directa, turismo y reservas robustas. Por su parte, el peso uruguayo ganó un 0,30%, favorecido por expectativas favorables de inyección de capital en proyectos tecnológicos y de infraestructura energética.
El peso mexicano y el real brasileño pagan el costo de la incertidumbre
En la otra orilla del tablero, las dos economías más grandes de la región sufrieron los mayores castigos cambiarios. El real brasileño encabezó las caídas con un retroceso superior al 4,9%, presionado por ruidos derivados del escenario electoral y un persistente deterioro en las expectativas fiscales internas. Aunque analistas proyectan una recuperación hacia niveles más estables si retornan los flujos globales, la prima de riesgo se mantiene elevada.
El peso mexicano anotó la segunda mayor depreciación regional, retrocediendo un 3,87%. Julio Ruiz, economista en jefe de Citi para México, explicó que un dólar global fortalecido, sumado a una Reserva Federal más restrictiva y a los eventuales recortes en la tasa del Banco de México, redujo el atractivo de las monedas emergentes de alto rendimiento (carry trade), a lo que se suman inquietudes fiscales locales.
Comportamiento en el resto del continente y la plaza dominicana
El peso chileno tampoco escapó a las presiones y retrocedió un 1,84%, amortiguado apenas por la demanda física de cobre desde China. En el resto del continente, los movimientos a la baja fueron generalizados: el guaraní paraguayo cayó 1,44%, el peso dominicano cedió un 1,27% en línea con las presiones externas sobre las importaciones de hidrocarburos, el peso argentino retrocedió 1,07% pese a las compras de divisas de su autoridad monetaria, y el sol peruano descendió 1,04% como un ajuste puntual ante el entorno internacional.
Para el último tramo del año, los operadores coinciden en que la trayectoria del tipo de cambio dependerá fundamentalmente de las señales de la Reserva Federal, la resiliencia del crecimiento económico estadounidense y la demanda estacional de fin de año en cada plaza doméstica.