El yen repunta con fuerza tras advertencia de Takaichi a Trump sobre la debilidad de la divisa

El yen japonés protagonizó este viernes su repunte más significativo en más de dos semanas, encabezando el desempeño entre las principales monedas del Grupo de los 10 (G10). El movimiento se desató luego de que la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, confirmara que trasladó directamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, su postura de que una moneda nipona excesivamente devaluada resulta «problemática» para el equilibrio económico.
Tras estas declaraciones, la cotización avanzó hasta un 0,8%, situándose en 157,67 unidades por dólar. El cambio de tono en los despachos oficiales reactivó de inmediato la cautela en las mesas de cambio, donde los operadores temen que el Ministerio de Finanzas y el Banco de Japón preparen una intervención directa en el mercado cambiario si la moneda vuelve a aproximarse a la barrera psicológica de los 160 yenes por dólar.
Señales de coordinación entre Tokio y Washington
El optimismo en torno al yen tomó mayor fuerza tras las precisiones de la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, quien detalló que el mandatario estadounidense coincidió en señalar los riesgos del debilitamiento de la divisa durante el encuentro bilateral celebrado esta semana en Nueva York. Katayama ratificó además que mantiene una línea de consulta abierta y directa con su homólogo estadounidense, Scott Bessent, fortaleciendo la percepción de que ambas potencias podrían actuar de forma coordinada.
Analistas del sector, entre ellos Moh Siong Sim del Oversea-Chinese Banking Corp., coinciden en que la sintonía entre Trump y el gobierno japonés marca un punto de inflexión. Este entendimiento bilateral levanta un muro de contención contra los ataques especulativos que venían castigando a la divisa asiática, otorgando mayor credibilidad a las advertencias de Tokio.
La barrera de los 160 y la sombra de una intervención
La presión sobre el yen se ha visto alimentada en los últimos meses por la divergencia monetaria: mientras la Reserva Federal estadounidense evalúa mantener tasas elevadas, el Banco de Japón procede con cautela extrema en su proceso de normalización de tipos. Aunque las autoridades insisten en que su vigilancia apunta a la volatilidad desordenada y no a un precio específico, el mercado reconoce la zona de 160 por dólar como la línea roja de intervención.
El antecedente más fresco data del pasado verano, cuando Japón y Estados Unidos ejecutaron su primera compra coordinada de yenes desde 1998, desplegando un histórico desembolso de 15,4 billones de yenes (unos US$97.400 millones). Con el respaldo explícito de figuras como Bessent en favor de una moneda japonesa más fuerte, los inversionistas operan con máxima prudencia ante la posibilidad de un nuevo golpe de timón cambiario.