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Los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años rompen la barrera del 5% ante el repunte inflacionario y el endeudamiento récord

Publicadolunes, 14 de septiembre de 2026, 10:58 a. m.
Los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años rompen la barrera del 5% ante el repunte inflacionario y el endeudamiento récord

El mercado global de renta fija experimentó un nuevo remezón cuando el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años sobrepasó la cota psicológica del 5%, colocándose en el 5,01% tras avanzar cuatro puntos básicos. Este nivel, que no se registraba desde octubre de 2023 y que en aquel momento apenas duró una jornada, reaviva los temores sobre el costo global del dinero y amenaza con desacelerar el crecimiento económico, además de poner bajo presión a unas bolsas de valores que cotizan en múltiplos exigentes.

Geopolítica y datos de precios al consumidor

El salto en los rendimientos del bono referencial —clave para fijar el costo de las hipotecas en EE. UU. y la deuda corporativa internacional— se produce a escasas semanas de los comicios legislativos y se sitúa más de un punto porcentual por encima del nivel previo al estallido del conflicto militar con Irán. Esta crisis bélica provocó un fuerte repunte en las cotizaciones internacionales del petróleo, echando más leña al fuego inflacionario. La inquietud se acentuó tras la publicación de los datos de precios al consumidor correspondientes a agosto, los cuales superaron las expectativas y reconfiguraron las apuestas del mercado, que ahora contempla nuevas subidas o extensiones en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.

Déficits crecientes y la carrera por el capital

Más allá de la coyuntura inmediata, operan fuerzas estructurales profundas. Los costos de endeudamiento soberano a nivel mundial han alcanzado registros que no se veían desde 2007. Los inversores exigen hoy una prima de riesgo sustancialmente mayor para comprometer capital a largo plazo, en un escenario donde los gobiernos compiten agresivamente con el sector privado por liquidez. Esta competencia se ve amplificada por déficits fiscales sin precedentes y una ola de emisiones corporativas destinadas a financiar la costosa infraestructura para el desarrollo de la inteligencia artificial.

El tamaño del mercado de bonos del Tesoro se ha disparado desde los US$4,5 billones en 2007 hasta rebasar los US$32 billones en la actualidad, situando la deuda federal por encima del 100% del Producto Interno Bruto estadounidense. Sobre este punto, la agencia calificadora Fitch Ratings ya advirtió recientemente sobre la extrema vulnerabilidad del país ante futuros choques económicos.

Intervenciones extraordinarias del Tesoro

Frente a este complejo panorama, Zach Griffiths, director de estrategia macroeconómica y de grado de inversión de la firma CreditSights, señaló que los factores de fondo apuntan a que los rendimientos a diez años podrían continuar su escalada e incluso aproximarse al 5,5%. De confirmarse esta trayectoria, la deuda soberana estadounidense se encamina a cerrar su primer año con pérdidas netas desde 2022.

La situación ha encendido las alarmas en el Departamento del Tesoro. Su titular, Scott Bessent, ha desplegado maniobras poco convencionales para frenar los costes de financiación de la administración Trump, como elevar de forma drástica las recompras de bonos a largo plazo e intervenir en el manejo de emisiones para evitar ventas masivas por parte de grandes tenedores extranjeros como Japón. Pese a estas intervenciones, el apetito comprador sigue contenido ante la expectativa de que el dinero caro permanezca por mucho más tiempo del previsto.