Pánico en Wall Street: Nvidia pierde más de US$440.000 millones tras giro político que amenaza el auge de la inteligencia artificial

El auge desmedido de la inteligencia artificial acaba de chocar de frente contra la realidad política de Washington y las gobernaciones estatales. Lo que venía cocinándose durante meses como una inquietud latente sobre la sostenibilidad del gasto en infraestructura tecnológica se transformó esta semana en un verdadero pánico financiero. El resultado de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, con un Congreso dominado por el Partido Demócrata y victorias clave en varias gobernaciones bajo plataformas críticas al despliegue descontrolado de la IA, encendió las alarmas de Wall Street sobre una inminente parálisis regulatoria en la construcción de centros de datos.
La respuesta de los mercados fue contundente y fulminante. El índice de semiconductores de Filadelfia se desplomó un 12%, mientras que el Nasdaq 100 retrocedió un 6,4%, marcando para ambos sus peores registros diarios desde el estallido de la pandemia en marzo de 2020. A la cabeza de este retroceso estuvo Nvidia Corp., el estandarte indiscutible de esta era informática, cuyas acciones cayeron más de un 9% en una sola jornada, evaporando más de US$440.000 millones en valor de mercado.
El freno a los centros de datos y el golpe en Texas
El epicentro de las preocupaciones radica en el futuro de los megaproyectos energéticos y computacionales que sustentan la IA. Estimaciones de estrategas de UBS Group apuntan a que cerca de un tercio de la capacidad proyectada de procesamiento para 2028 en suelo estadounidense se encuentra ahora bajo seria incertidumbre. La mayor cuota de esa infraestructura estaba planificada para Texas, donde la recién electa gobernadora Gina Hinojosa construyó su triunfo histórico prometiendo frenar en seco las autorizaciones para nuevos centros de datos, quebrando más de tres décadas de hegemonía republicana en ese estado.
Este nuevo panorama ha forzado un ajuste abrupto en las valoraciones bursátiles. Nvidia ha visto comprimirse sus múltiplos a 13 veces las ganancias proyectadas a 12 meses, un abismo respecto a las más de 32 veces registradas hace un año. Un fenómeno idéntico golpea a Broadcom, que pasó de cotizar a 42 veces sus estimaciones a situarse en torno a las 15 veces. El castigo ha sido todavía más severo en empresas con modelos de negocio más expuestos o apalancados: CoreWeave cayó un 15% en la semana, acumulando un desplome del 75% desde sus máximos de junio, mientras que Nebius Group cedió un porcentaje similar.
Prudencia extrema entre los inversionistas
Analistas del mercado coinciden en que la cautela dominará las decisiones financieras en el corto plazo. Con una economía que parecía avanzar empujada casi en exclusiva por la euforia tecnológica, la posibilidad de que ese motor reduzca revoluciones ha dejado a los fondos de inversión al margen, renuentes incluso a aprovechar las caídas para recomprar posiciones.
No obstante, algunos observadores encuentran un matiz favorable en este cambio de ciclo. La ralentización forzada podría obligar a gigantes como Microsoft, Alphabet, Amazon y Meta a moderar un gasto de capital colosal que venía devorando el flujo de caja operativo y tensionando sus balances. Aunque menores inversiones aliviarían las presiones de endeudamiento para estas corporaciones, la contrapartida inmediata será un enfriamiento en la velocidad del crecimiento del sector, abriendo un compás de espera hasta que se clarifique el nuevo marco normativo de la potencia norteamericana.