Rajiv Jain desafía el pánico financiero y proyecta nuevas compras en la bolsa brasileña

El reciente terremoto político en Brasil ha desatado una ola de desconfianza entre los inversionistas globales, pero para algunos veteranos de las finanzas internacionales el ruido electoral representa una ventana dorada de oportunidad. Rajiv Jain, estratega principal y cofundador de la firma GQG Partners —que administra unos US$150.000 millones en activos—, se prepara para aplicar una táctica que le ha resultado sumamente lucrativa en el pasado: adquirir activos a precios de descuento en medio del pánico colectivo.
La reacción de los mercados tras los recientes comicios reflejó la frustración de quienes apostaban por una victoria de la derecha, encarnada por Flávio Bolsonaro, confiando en ajustes fiscales estrictos. El índice de referencia Ibovespa llegó a desplomarse hasta un 17% —activando interrupciones de cotización por primera vez desde 2020—, al tiempo que el real experimentó su retroceso más pronunciado en dos décadas. Para Jain, no obstante, esta venta masiva ignora los sólidos fundamentos de las empresas brasileñas, que exhiben valoraciones baratas, robustos dividendos y un margen operativo considerable.
Un historial de apuestas contrarias con Petrobras
El optimismo de Jain no es infundado. En 2022, cuando la incertidumbre en torno al regreso de Luiz Inácio Lula da Silva espantaba al capital por temores de injerencia gubernamental, GQG elevó su posición en la petrolera estatal Petrobras hasta erigirse en su mayor accionista privado. La jugada fue un éxito rotundo: desde ese entonces, Petrobras ha generado rendimientos superiores al 285% en dólares, batiendo incluso el desempeño de titanes de Wall Street como Microsoft, Amazon y Alphabet.
El estratega enfatiza que las instituciones brasileñas mantienen un sistema de frenos y contrapesos institucionalmente funcional. Desde su perspectiva, vender activos brasileños de manera intempestiva equivale a cometer un error de lectura histórica, recordando que el primer periodo presidencial de Lula a inicios de los años 2000 coincidió con un auge prolongado de las materias primas y un ciclo alcista en la plaza bursátil local.
Perspectivas y sectores con potencial
A pesar de que GQG redujo temporalmente parte de su exposición en Brasil para capturar el repunte de los semiconductores en Asia, el país sigue siendo su mayor apuesta de sobreponderación dentro de su fondo de mercados emergentes de US$18.000 millones, manteniendo una asignación cercana al 14%. El gestor resalta que, además de los hidrocarburos, el sector bancario y las empresas de servicios públicos ofrecen múltiplos sumamente atractivos.
Controlar el déficit fiscal continúa siendo el principal reto estructural para que Brasil logre flexibilizar las tasas de interés y revitalizar la economía regional. Aun así, Jain sostiene que existe margen suficiente para que convivan la agenda social con reformas pragmáticas. En sus palabras, la realidad política brasileña raras veces coincide con las expectativas más eufóricas, pero tampoco suele caer en los escenarios catastróficos que descuentan las jornadas de pánico financiero.