Wall Street tropieza ante el salto de los bonos del Tesoro y la presión del crudo en vísperas de la Fed

El parqué neoyorquino inició la jornada de este martes bajo un manto de cautela y números rojos. Las valoraciones bursátiles vuelven a entrar en tela de juicio debido al repunte en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y la escalada en las cotizaciones energéticas, factores que ensombrecen el apetito por riesgo en la antesala de la esperada reunión de la Reserva Federal (Fed).
El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años llegó a tocar un pico de 5,03%, registrando su cota más elevada desde 2007 antes de estabilizarse en torno al 5%. Este comportamiento responde a crecientes temores sobre presiones inflacionarias ligadas a la energía, el abultado endeudamiento público y una emisión de deuda que encuentra menor demanda estructural. En consecuencia, los principales índices acusaron recibo del golpe: el S&P 500 retrocede un 0,20%, el tecnológico Nasdaq cae un 0,29% y el Dow Jones cede un 0,36%.
La mirada fija en el banco central y el ajuste de carteras
Toda la atención de la plaza financiera se concentra en el veredicto del comité de política monetaria pautado para este miércoles. El mercado de swaps asigna casi un 94% de probabilidad a un incremento de 25 puntos básicos en los tipos de interés, lo que marcaría el primer movimiento al alza de este tipo en tres años. La perspectiva de un costo de capital más elevado continúa castigando de forma particular a las empresas de crecimiento y al sector tecnológico.
El repliegue de los operadores se hace evidente en el posicionamiento táctico. Un sondeo sectorial de Bank of America reveló que la sobreponderación neta en acciones globales descendió al 49%, al tiempo que la asignación de liquidez subió al 3,9% de los portafolios. Un avance desordenado en los rendimientos soberanos se posiciona hoy como el principal riesgo de cola identificado por los gestores, en un momento donde las cuentas fiscales de Washington generan dudas por déficits que rozan los 2 billones de dólares.
Petróleo disparado, metales a la baja y freno cripto
El petróleo Brent profundiza la presión macroeconómica al ubicarse cerca de los 106 dólares por barril, acumulando un alza cercana al 75% en lo que va de año. La paralización temporal del oleoducto saudí East-West mantiene restringida la oferta hacia el mar Rojo, compensando con creces los intentos diplomáticos por amortiguar los ataques a la infraestructura energética en el este de Europa.
Este entorno de tasas firmes arrastró a otros activos refugio y alternativos:
- Oro: Retrocede un 0,8% hasta situarse en 4.266,60 dólares por onza, acumulando un descenso de cerca del 4% en el mes.
- Cobre: Se consolida alrededor de los 14.000 dólares por tonelada gracias a una reposición de inventarios en Londres.
- Criptomonedas: El bitcoin sufre una baja de 3,1% rondando los 76.850 dólares y el ether retrocede más del 4%, impactados por la incertidumbre regulatoria en torno a la tramitación del Clarity Act en el Senado estadounidense.
Debate en inteligencia artificial y pulso corporativo
En el terreno tecnológico, el escrutinio sobre el gasto de capital y la viabilidad de la inteligencia artificial continúa abierto. Mientras Nvidia defiende el ritmo acelerado de adopción, figuras clave de la industria como TSMC expresan reparos en torno al uso de modelos avanzados para el diseño de semiconductores de última generación, comparando la fase actual de la tecnología con una herramienta poderosa pero todavía inmadura.
En el plano corporativo, Itaú anunció la reorganización de sus negocios europeos de banca de inversión para centralizarlos en Luxemburgo hacia finales de 2027. Por su parte, la firma KKR informó que estructuró más de 80.000 millones de dólares en deuda privada con grado de inversión durante el primer semestre, proyectando un ciclo de financiamiento robusto para infraestructura tecnológica. Mientras tanto, las monedas latinoamericanas muestran un leve respiro frente al dólar tras las pérdidas de la jornada previa, aunque persisten advertencias sobre un repunte de volatilidad si la Fed endurece su mensaje.