Alerta en Pedernales: Expansión de infraestructuras y minería amenazan un tesoro paleontológico milenario

El vertiginoso ritmo de desarrollo que experimenta la provincia de Pedernales enfrenta una encrucijada crucial entre el progreso económico y la salvaguarda de su patrimonio subterráneo. Científicos y defensores del medio ambiente han levantado la voz de alarma ante la alteración y destrucción de decenas de cuevas que albergan registros fósiles únicos, petroglifos precolombinos y evidencia irremplazable sobre el cambio climático histórico en la isla La Española.
El paleontólogo dominicano Juan Almonte Milán, presidente del Grupo Ecológico GeoVida e investigador asociado del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN), advierte que la región suroeste posee el sistema de microfallas kársticas más grande del Caribe. Esta particularidad geológica dio origen a miles de cavidades subterráneas que fungieron como trampas naturales y refugios de biodiversidad a lo largo de millones de años, muchas de las cuales continúan vírgenes y sin documentación científica oficial.
Amenazas directas: carreteras, canteras y detonaciones
El avance de la maquinaria pesada para la ampliación de la carretera Enriquillo-Pedernales y los trabajos preliminares del nuevo aeropuerto en la comunidad de Los Tres Charcos representan los mayores focos de riesgo. De acuerdo con testimonios y observaciones de campo levantadas por investigadores, se han reportado detonaciones dirigidas al colapso de cavernas para rellenar terrenos, así como la intervención de canteras dedicadas a la extracción y trituración de agregados que han devastado entre tres y cuatro kilómetros cuadrados con anuencia oficial.
Asimismo, sitios emblemáticos que resguardaban arte rupestre, como la cueva Las Colmenas, presentan un severo deterioro por vandalismo y mutilación de espeleotemas (estalactitas y estalagmitas) que contenían petroglifos. Para los especialistas, el trazo de las nuevas vías debió contemplar soluciones de ingeniería más respetuosas con el entorno kárstico, como pasos elevados, en lugar de clausurar cavidades con historia geológica viva.
La Ley 64-00 y la urgencia de un catastro científico
La intervención de estos espacios vulnera de manera frontal el marco legal dominicano. La Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales (64-00), en su artículo 160, declara expresamente como patrimonio natural de la nación todas las cuevas, cavernas y cavidades subterráneas del territorio, prohibiendo taxativamente cualquier alteración física, extracción de minerales, piezas arqueológicas o fósiles.
"No estamos en contra del desarrollo turístico ni del despegue de la región sur, pero este no puede fundamentarse en la liquidación de un archivo natural irrepetible", sostienen los expertos. En estos laberintos subterráneos se han documentado restos de la paleofauna autóctona, incluyendo especies extintas de perezosos gigantes, roedores endémicos y tortugas terrestres que poblaron la isla tras las desglaciaciones del Pleistoceno.
Ante esta situación, el Grupo GeoVida ha iniciado gestiones para reactivar formalmente sus exploraciones multidisciplinarias y exhorta al Ministerio de Medio Ambiente a frenar las afectaciones innecesarias, propiciando un censo y estudio integral de las cavernas antes de dar paso irreversible a nuevas obras de infraestructura.