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Alerta nacional por emergencia ambiental: voraces incendios forestales golpean las principales áreas protegidas del país

Publicadojue, 17 sept 2026, 12:56 a. m.
Alerta nacional por emergencia ambiental: voraces incendios forestales golpean las principales áreas protegidas del país

La proliferación, magnitud y constante recurrencia de los incendios forestales en la República Dominicana han dejado de ser incidentes aislados para convertirse en una auténtica emergencia ambiental de escala nacional. El Observatorio de Áreas Protegidas ha lanzado una enérgica advertencia ante el severo impacto que estos siniestros están provocando sobre los ecosistemas más vulnerables e irremplazables de la geografía nacional, demandando una intervención estatal inmediata y contundente.

Un impacto devastador en nuestros parques nacionales

El foco de mayor preocupación se concentra actualmente en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco, específicamente en las inmediaciones del emblemático Hoyo de Pelempito, dentro de la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo. En este punto, un nuevo siniestro consume densas extensiones de pino criollo, agravando un panorama que ya era crítico: entre el 20 de junio y los primeros días de julio, dos grandes eventos devastaron más de 100 kilómetros cuadrados en esta sierra.

La situación no es menos alarmante en otros puntos estratégicos de la cordillera. En Valle Nuevo, se han cuantificado afectaciones que superan los 50 kilómetros cuadrados, a los que se suman otros 30 kilómetros cuadrados consumidos en eventos recientes. Parques como Jaragua y La Humeadora también engrosan la lista de territorios asediados por las llamas, lo que exige una delimitación técnica urgente para medir la magnitud real de la superficie quemada sin duplicar datos.

Mano humana y actividades ilícitas detrás del fuego

Los análisis apuntan de manera abrumadora a la intervención humana como el detonante principal de estos desastres, ya sea por negligencia inexcusable o por acción deliberada. Se ha urgido a los organismos de seguridad y justicia a profundizar las pesquisas sobre los vínculos de estos siniestros con prácticas agrícolas y ganaderas descontroladas, cacería furtiva e incluso rutas utilizadas por redes de tráfico ilícito de personas a través de zonas montañosas.

En este contexto, se exige la estricta aplicación del Decreto 615-26, que prioriza la prevención e investigación de agresiones contra el patrimonio natural. La impunidad debe frenarse mediante procesos judiciales rigurosos que alcancen tanto a los autores materiales en el terreno como a quienes ordenan o financian estas quemas ilegales.

Ciclos de regeneración rotos y daño irreversible

Aunque el fuego interviene en la dinámica natural de ciertos bosques secos y pinares, la frecuencia desmedida de estos eventos está quebrando la capacidad regenerativa del ecosistema. Cuando las llamas regresan antes de que los pinos jóvenes alcancen su madurez reproductiva, se anula el reemplazo natural de la cobertura forestal, desencadenando procesos acelerados de erosión, pérdida de biodiversidad endémica y el secado progresivo de las cuencas que abastecen de agua a cientos de comunidades.

Si bien la labor de guardaparques, brigadistas, bomberos forestales y comunitarios ha sido heroica bajo condiciones extremas, su esfuerzo no puede suplir la falta de una política integral. El país demanda una estrategia permanente que combine monitoreo satelital en tiempo real, patrullaje terrestre preventivo, dotación de equipos adecuados y un régimen sancionador inflexible para salvaguardar el patrimonio verde de la nación.