Aulas modulares: la solución al déficit escolar que choca contra el sofocante calor

La implementación de aulas modulares se presentó como la respuesta rápida y efectiva del sistema educativo para mitigar el histórico déficit de infraestructura en la República Dominicana. Sin embargo, en el terreno cotidiano, la efectividad de estos recintos prefabricados de PVC rígido se enfrenta a un enemigo implacable: el sofocante calor caribeño, que convierte varios de estos salones en verdaderos hornos improvisados.
Realidades opuestas en Santo Domingo Norte
El impacto de esta medida varía de forma drástica entre un centro y otro. En la Escuela Primaria Profesora Cándida Rosa Valerio, ubicada en el sector Las Malvinas II de Santo Domingo Norte, unos 284 alumnos distribuidos en dos tandas intentan concentrarse bajo condiciones adversas. El recinto opera provisionalmente en 10 aulas mientras se erige su sede definitiva.
En este plantel, abrir las ventanas no basta, ya que solo da paso a una brisa tibia y al resplandor constante del sol. A pesar de contar con cuatro abanicos por espacio, los niños terminan las jornadas empapados en sudor. Anabel Ferreras, psicóloga del centro educativo, explicó que la planificación inicial contemplaba la instalación de unidades de aire acondicionado, pero tras semanas de docencia las promesas siguen sin materializarse. Ferreras detalló que incluso lograr que los más pequeños concilien el sueño se ha vuelto una tarea casi imposible debido a la falta de climatización.
Una situación semejante se experimenta en el Politécnico Braulia de Paula, también en Santo Domingo Norte, donde la comunidad estudiantil coincide en que los ventiladores resultan totalmente insuficientes ante la acumulación térmica que generan estos materiales.
El contraste de una climatización eficiente
En la otra cara de la moneda se ubica la Escuela Primaria San Rafael, perteneciente a la red Fe y Alegría en el sector Los Guandules. Con una matrícula que supera los 1,070 estudiantes entre las tandas matutina y vespertina, este centro alberga 27 módulos prefabricados debidamente equipados con sistemas de aire acondicionado y tres abanicos por unidad, garantizando un ambiente propicio para el proceso de enseñanza y aprendizaje.
El despliegue de estas estructuras —que ya suman más de 300 unidades a nivel nacional— demuestra que la solución arquitectónica es viable solo si viene acompañada del equipamiento electromecánico indispensable. El verdadero reto para las autoridades educativas radica en asegurar que la ampliación de cobertura no se logre a expensas de la dignidad y el bienestar térmico de estudiantes y docentes.