Crisis ambiental en Villas Agrícolas: comunitarios denuncian que estación de basura convirtió el sector en "una selva"

El tránsito ininterrumpido de camiones pesados cargados de desperdicios marca el pulso diario de Villas Agrícolas, en el Distrito Nacional. Para los residentes de vías como la calle Respaldo Moca y San Juan de la Maguana, la convivencia con hedor penetrante, nubes de polvo y desechos dispersos se ha transformado en una rutina asfixiante derivada de las operaciones de la Estación de Transferencia Centro Futuro de Esperanza.
La infraestructura, concebida para acopiar la basura de diversos sectores capitalinos antes de su traslado final al vertedero de Duquesa, mantiene a los vecinos con puertas y ventanas herméticamente cerradas. Nelis Mesa, microempresaria radicada en la zona desde la década de 1970, relató el desgaste emocional y físico que representa limpiar a diario un característico polvo naranja que invade su vivienda. Además de las afectaciones respiratorias, Mesa denunció el incremento de la delincuencia atribuida a recicladores informales y personas con adicciones que merodean el área: "Se meten en los patios a robar; a mí me han llevado hasta la lavadora y tuve que enrejar todo", afirmó.
Calles deterioradas y caos vehicular
El impacto no es solo ambiental, sino también infraestructural. Comerciantes como Jhonny Martínez, con más de cuatro décadas en el sector, explicaron que el paso constante de vehículos de carga pesada ha destrozado el pavimento, taponado los desagües y provocado extensos embotellamientos viales aderezados por bocinazos y ruidos a cualquier hora.
"Ese polvo y bajo no son fáciles. Si vas a cenar, vas a cenar tu bajo también. Esto no es un barrio, es una selva; sálvese quien pueda", sentenció Martínez al señalar que los cuadros respiratorios infantiles han obligado a múltiples visitas médicas de emergencia.
La versión de la administración
Frente al malestar comunitario, el encargado de la estación, Elvis Feliz Hernández, defendió la gestión operativa de la planta, inaugurada en agosto de 2006. Sostuvo que gran parte del desorden y la basura en las aceras proviene de comerciantes informales y guaguas del mercado que descargan residuos de forma deliberada en los alrededores.
Hernández aclaró además que el personal de la planta limpia el entorno de forma periódica y desvinculó a los recicladores censados de la ola de robos denunciada por los comunitarios, señalando a recolectores independientes que deambulan fuera de las reglas del centro. Las faenas de pesaje y acopio se desarrollan habitualmente entre las 9:00 de la mañana y las 6:00 de la tarde, extendiéndose de madrugada con el arribo de unidades adicionales de carga.