El dolor de la ausencia: los rostros infantiles que República Dominicana aún no encuentra

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, la República Dominicana confronta una realidad alarmante y dolorosa: el paradero de al menos seis menores de edad permanece en el misterio absoluto. Pese a que los operativos iniciales contaron con amplio despliegue de los organismos de rescate, la Policía Nacional e incluso el apoyo de agencias internacionales como el FBI, el avance de las pesquisas se ha diluido con el paso de los meses y años.
Casos recientes sin respuesta
El caso de Brianna Genao, de apenas 3 años, mantiene en vilo a la comunidad de Barrero, en Imbert, provincia Puerto Plata. La pequeña desapareció mientras jugaba con otros niños el 31 de diciembre de 2025. Tras meses de incertidumbre, las autoridades no han presentado una línea de investigación concluyente ni personas bajo custodia, mientras su madre, Yessica González, mantiene viva la búsqueda a través de constantes llamados de auxilio en plataformas digitales.
De manera similar, el desconcierto rodea la desaparición de Roldany Calderón, también de 3 años, visto por última vez la tarde del domingo 30 de marzo de 2025 mientras compartía en el patio de una vivienda en la comunidad de Manabao, Jarabacoa. Sus padres, Efraín Calderón y Carolina Vargas, continúan esperando respuestas que arrojen luz sobre lo ocurrido en cuestión de minutos.
Expedientes abiertos y heridas sin sanar
La memoria colectiva aún resiente el trágico desenlace de Liz María Sánchez, de 9 años, desaparecida en agosto de 2020 en el Ensanche Isabelita, Santo Domingo Este. Aunque Starlin Francisco Santos ("el Panadero") cumple una condena de 30 años de prisión tras confesar el abuso y asesinato de la menor, el cuerpo nunca fue recuperado luego de que el victimario se retractara de sus declaraciones iniciales.
A esta lista se suman expedientes de larga data que permanecen congelados en los archivos policiales:
- Abraham Báez Carrión: Desapareció el 11 de abril de 2017 a los 7 años en el sector Valiente de Boca Chica. El menor, diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA), no articulaba palabras y fue visto caminando descalzo en las inmediaciones de su hogar.
- Yodalis Luciano: Tenía 11 años cuando salió de su residencia el 6 de octubre de 2015 en La Caleta, Boca Chica, con rumbo a la escuela Hermanas Mirabal para realizar una tarea escolar. Nunca llegó a su destino.
- Wilbert Céspedes Montero (12 años) y Miguel Abreu Félix (16 años): Desaparecieron juntos en abril de 2013 en el sector Proyecto San José, en Bajos de Haina, provincia San Cristóbal.
La urgencia de protocolos efectivos
El fenómeno de las desapariciones no solo impacta a la infancia local. Casos como el de la turista india Sudiksha Konanki, de 20 años, quien desapareció en marzo de 2025 en un complejo hotelero de Punta Cana y fue declarada fallecida a solicitud de sus familiares tras infructuosas búsquedas, evidencian las limitaciones estructurales en las labores de rastreo en el país.
Familiares y organizaciones sociales insisten en la imperiosa necesidad de modernizar los protocolos de alerta temprana, fortalecer las unidades de investigación y brindar acompañamiento integral a los parientes que se niegan a que el tiempo imponga el olvido sobre sus seres queridos.