El drama de María Elena en Santiago: sobrevive en una galería comunitaria tras quedar desamparada

Al caer la noche en el barrio Conani del sector Pekín, al sur de Santiago, el panorama para María Elena se torna sombrío. Sin un hogar propio ni una puerta que cerrar, esta adulta mayor ha tenido que hacer de la galería de una vivienda vecina su único refugio permanente, dependiendo enteramente de la buena voluntad comunitaria para poder alimentarse y sobrellevar sus días.
De acuerdo con los testimonios de los residentes de la zona, María Elena tiene aproximadamente 72 años, aunque debido a su evidente desorientación ella asegura tener menos edad. La mujer carece de hijos y sus familiares directos se encuentran distanciados: tiene una hermana radicada en Estados Unidos desde hace tres décadas y un hermano que anteriormente convivía con ella, pero que tras varios conflictos abandonó el sector dejándola en completo desamparo.
Solidaridad vecinal al límite
La comunidad de Conani se ha convertido en su única red de apoyo. Vecinos como Alexandra García, cuya familia la ha asistido por años, explican que la carga se ha vuelto difícil de sostener debido a situaciones médicas dentro de sus propios hogares. A pesar de las limitaciones, los lugareños se organizan a diario para compartirle un plato de comida y vigilar su seguridad mientras descansa en el exterior de una de las casas.
"Quiero que me busquen una gente que me cuide y que me compren ropa y zapatos", manifiesta María Elena, quien además de cobijo urgente requiere evaluación médica y tratamiento para afecciones de presión arterial y temblores recurrentes en sus manos.
Clamor por intervención estatal
Frente al deterioro físico y la extrema vulnerabilidad de la mujer, los comunitarios de Pekín hicieron un llamado a las instituciones de asistencia social y de salud pública del Estado. Piden una evaluación integral urgente que permita brindarle medicamentos adecuados y reubicarla en un centro de acogida donde pueda vivir con dignidad sus años de vejez.