Oposición hacia 2028: el reto de construir una candidatura unitaria entre viejas rivalidades

A cuatro años del próximo certamen presidencial, el tablero político dominicano comienza a reactivar viejas fórmulas de concertación. El presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Miguel Vargas Maldonado, ha retomado las gestiones para estructurar una amplia coalición opositora de cara a los comicios de 2028, sosteniendo acercamientos preliminares con los expresidentes Leonel Fernández, líder de la Fuerza del Pueblo (FP), y Danilo Medina, presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
La disputa por la cabeza de la boleta
A pesar del interés de sectores como el Foro Permanente de Partidos Políticos (Fopppredom) —donde su secretario general, José Francisco Peña Guaba, llegó a sugerir una fórmula integrada por Leonel Fernández y Gonzalo Castillo—, el principal escollo para este bloque sigue siendo definir quién cederá la candidatura presidencial. Ninguna de las dos principales fuerzas opositoras parece dispuesta a relegarse a un segundo plano.
Desde el PLD, Danilo Medina ha reiterado con firmeza que la organización morada no endosará su capital partidario a ninguna otra fuerza política, dejando abierta la puerta únicamente para quienes deseen respaldar la boleta peledeísta. Esta postura descarta, al menos de momento, un eventual respaldo morado a Fernández, quien figura como la opción natural de la Fuerza del Pueblo.
En la otra acera, la dirigencia de la Fuerza del Pueblo descarta igualmente ceder su casilla presidencial. El dirigente Roberto Rosario ha argumentado públicamente que los sondeos internos colocan a su organización con números suficientes para competir de manera autosuficiente, advirtiendo que promover acuerdos de subordinación enviaría un mensaje de debilidad frente al electorado.
La sombra del fallido intento de 2024
El fantasma de la antigua Alianza Rescate RD gravita con fuerza sobre estas conversaciones. Durante el proceso electoral de 2024, el PRD intentó articular una candidatura común sin éxito; las desconfianzas mutuas, las acusaciones constantes de transfuguismo y la incapacidad de amalgamar las estructuras de base limitaron el pacto a demarcaciones congresuales y municipales —como la senaduría conquistada por Omar Fernández— y a un condicional apoyo en segunda vuelta que nunca llegó a concretarse ante la victoria en primera vuelta del oficialismo.
Aunque el PRD asegura que el diálogo actual no solo involucra a las cúpulas sino también a las bases en el plano municipal, el calendario electoral aún otorga margen de maniobra. La formalización definitiva de alianzas y pactos electorales ante la Junta Central Electoral (JCE) no tendrá lugar sino hasta finales del próximo ciclo previo a las elecciones, dejando abierto el debate sobre si la oposición logrará deponer sus pugnas internas o si concurrirá nuevamente dividida en 2028.