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Trump supedita la renovación del Centro Kennedy a que su nombre quede inscrito en el edificio

Publicadomié, 16 sept 2026, 2:46 p. m.
Trump supedita la renovación del Centro Kennedy a que su nombre quede inscrito en el edificio

El conflicto institucional en torno al prestigioso Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas ha alcanzado un punto crítico en Washington. Lo que comenzó como un intento impulsado por aliados cercanos para rebautizar el emblemático complejo cultural ha derivado en una confrontación abierta entre el expresidente Donald Trump, la justicia federal y miembros del Congreso, con la restauración del edificio tomada prácticamente como moneda de cambio.

La disputa legal y los reveses en los tribunales

La controversia tomó fuerza a finales del año pasado, cuando la junta directiva de la institución —cuyos integrantes habían sido designados por la propia administración de Trump— aprobó de manera imprevista la incorporación de su apellido junto al del histórico mandatario demócrata. Aquella decisión desató de inmediato cuestionamientos jurídicos, dado que la legislación federal no autorizaba dicha modificación. En mayo, el juez de distrito Christopher Cooper frenó formalmente la iniciativa al dictaminar que el consejo carecía de autoridad legal para alterar la denominación y prohibió el cierre del inmueble.

Pese a que las autoridades debieron retirar las letras bajo el amparo de la noche y ocultar los trabajos con andamios, la junta redobló sus esfuerzos. Se plantearon fórmulas alternas, tales como bautizar la plaza exterior en honor al exgobernante o añadir una inscripción conmemorativa que rezara «Restaurado y renovado por el presidente Donald J. Trump», argumentando en documentos judiciales que, sin ese reconocimiento, la institución caería en una crisis fiscal insostenible.

Un ultimátum con repercusión política

Tras nuevos rechazos en sede judicial, Trump adoptó una postura categórica al condicionar el destino material de las instalaciones. A través de sus plataformas digitales, advirtió sin tapujos que los trabajos de renovación permanecerán paralizados hasta que los tribunales de apelación o, en última instancia, la Corte Suprema de los Estados Unidos avalen el nombramiento promovido por sus simpatizantes.

La tensión no solo se ha dirimido en escritos legales. Durante una reunión de la junta directiva, Trump intervino vía telefónica para increpar directamente a la congresista demócrata Joyce Beatty, representante por Ohio, a quien llegó a responsabilizar personalmente de cualquier eventualidad fatal derivada del deterioro del recinto si no se destrababa el proyecto bajo sus condiciones.

El costo en la opinión pública

Esta prolongada pugna por plasmar su sello en una de las instituciones culturales más representativas de la capital estadounidense conlleva riesgos políticos evidentes. Sondeos del Pew Research Center han evidenciado que apenas un 9 % de los ciudadanos considera prudente bautizar edificios públicos con el nombre de mandatarios en funciones o figuras políticas en ejercicio, mientras que una amplia mayoría de votantes estima que estas maniobras sobrepasan los límites institucionales tolerables. En un escenario donde las prioridades ciudadanas gravitan sobre la economía y el costo de la vida, la batalla por el Centro Kennedy expone una marcada confrontación en torno al legado y la proyección personal en la antesala de decisivas contiendas electorales.