Sector empresarial aboga por fortalecer la convivencia social y la responsabilidad corporativa en los barrios

El liderazgo del sector privado dominicano ha cerrado filas en torno a los programas de diálogo y mediación comunitaria orientados a mitigar los conflictos en las zonas más vulnerables del país. La cúpula empresarial sostiene que la articulación entre líderes barriales, autoridades gubernamentales, la academia y organizaciones sociales constituye una vía determinante para devolver la tranquilidad a los vecindarios y construir soluciones sostenibles frente a las problemáticas cotidianas.
Educación y familia: ejes indispensables para la paz social
El presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), Celso Juan Marranzini, destacó la necesidad apremiante de que el sistema educativo formal asuma un rol activo en la promoción de una cultura de paz. De acuerdo con el dirigente empresarial, las aulas deben consolidarse como espacios donde se fomenten valores esenciales como la tolerancia, la mediación pacífica y el respeto mutuo.
Marranzini puntualizó que las políticas educativas no pueden estar supeditadas a los ciclos de gobierno, sino que deben trascender como estrategias de Estado a largo plazo. En ese sentido, insistió en que una vinculación más estrecha entre las familias y las escuelas es fundamental para blindar el tejido social en las comunidades.
Sostenibilidad, ética y el impacto de las empresas en el territorio
Por su parte, el vicepresidente ejecutivo del gremio empresarial, César Dargam, puso de relieve el compromiso que mantiene el sector productivo con la transformación social a través de programas como Prácticas Prometedoras. Esta iniciativa, impulsada en conjunto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), arriba a su sexta entrega tras haber surgido en 2020 para visibilizar a aquellas organizaciones que generan impactos positivos directos en sus entornos.
"Reconocemos anualmente entre 20 y 25 iniciativas, desde transformaciones operativas ligadas a la transición energética, salud y agua, hasta acciones de responsabilidad social en sus comunidades. También hemos segmentado las mediciones, entendiendo que no se puede evaluar con el mismo criterio a una mipyme que a una gran corporación", explicó Dargam, agregando que el programa abarca igualmente a entidades sin fines de lucro apadrinadas por el sector corporativo.
Transparencia y autorregulación en el marco jurídico
El dirigente empresarial también se refirió a las transformaciones legales asociadas a la reforma del Código Penal, particularmente en lo relativo a la responsabilidad penal de las personas jurídicas. Ante este escenario, el Conep, en coordinación con la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ha puesto en marcha una plataforma de conducta empresarial responsable.
Esta herramienta tecnológica permite a las compañías autoevaluar sus estándares de cumplimiento y gobernanza interna. Para Dargam, resulta indispensable visibilizar a las empresas que cumplen rigurosamente con sus deberes y aportan al bienestar colectivo, consolidando una cultura ética que trascienda las normativas y sirva de motor para el progreso de toda la sociedad.