28 años a pie por el planeta: La monumental travesía de Karl Bushby encara su recta final

A paso firme y empujando un modesto carrito de carga al que bautizó como «La Bestia», Karl Bushby avanza por las calles de Bélgica hacia la costa francesa. Viste ropa remendada por el rigor de los caminos y una barba canosa que delata el paso inexorable del tiempo. A sus 57 años, este exparacaidista británico está a punto de culminar lo que para muchos parecía imposible: dar la vuelta al mundo a pie bajo dos condiciones inquebrantables impuestas por él mismo: no abordar ningún medio de transporte motorizado y no pisar su tierra natal hasta completar el trayecto.
Un periplo de casi tres décadas
La expedición comenzó en noviembre de 1998 en Punta Arenas, Chile, con apenas 500 dólares en el bolsillo y la ambiciosa proyección de regresar a su hogar en Hull, Reino Unido, en un plazo de doce años. Sin embargo, los contratiempos geopolíticos, demoras burocráticas en visados, la crisis financiera de 2008 y la pandemia mundial dilataron la travesía hasta alcanzar los 28 años ininterrumpidos de marcha.
El mapa de su vida es un compendio de geografías extremas: cruzó toda Sudamérica —incluyendo el peligroso Tapón del Darién entre Colombia y Panamá, donde debió camuflarse como indigente para no convertirse en blanco de secuestros—, subió por Centroamérica y Norteamérica, y desafió el helado estrecho de Bering en 2006. Desde Siberia avanzó a través de Mongolia, China, Asia Central y nadó por etapas más de 300 kilómetros en el mar Caspio hasta arribar a territorio europeo. En total, acumula más de 48,000 kilómetros registrados únicamente con la fuerza de sus piernas.
La batalla interna y el peso del camino
Más allá de las condiciones meteorológicas y los peligros de zonas en conflicto, Bushby confiesa que el verdadero reto no ha sido físico. Marcado por una dislexia severa no diagnosticada en su niñez que lo convirtió en víctima de acoso escolar, el británico vio en este desafío una vía para demostrar su valía personal. No obstante, el aislamiento prolongado cobró factura en su plano íntimo.
El aventurero reconoce que el costo más amargo ha sido el emocional: vínculos rotos y amores que debió abandonar en el camino porque la marcha no admitía pausas. Con una madre que no ve desde 2015 y un futuro inmediato incierto, el peso de despertar un día sin la rutina del asfalto comienza a instalarse en sus pensamientos.
El último gran obstáculo
El destino final está cada vez más cerca, pero la naturaleza de su reto no le permite atajos. Luego de que las autoridades del Eurotúnel le denegaran el permiso para cruzar a pie por el túnel de servicio, Bushby ha decidido que atravesará a nado el Canal de la Mancha desde Calais rumbo a Dover durante el próximo mes de octubre. Será la última frontera antes de pisar suelo británico y cerrar un capítulo irrepetible en los anales de la exploración contemporánea.