Aulas bajo asedio: Crece el pánico en Cisjordania por ataques de colonos contra escuelas y menores

El inicio del año escolar en el poblado de al-Mughayyir, al noreste de Ramallah, dista mucho de una jornada educativa habitual. En lugar de carteles de bienvenida, el centro educativo de varones abrió sus puertas rodeado de concertinas de alambre de púas, portones reforzados y un grupo de padres que monta guardia voluntaria frente al recinto. El ambiente está marcado por el luto y el temor: seis habitantes han perdido la vida este año en la comunidad, entre ellos tres alumnos.
Uno de los episodios más traumáticos ocurrió en abril pasado, cuando Aws al Naasan, de apenas 14 años, cayó muerto tras recibir un disparo en la cabeza a las puertas de la escuela durante una incursión de colonos. Testigos presenciales, entre ellos el docente Waheed Abu Naem —cuyo hermano también fue ultimado en el mismo incidente—, relatan que las balas alcanzaron la infraestructura del plantel mientras los estudiantes intentaban guarecerse arrojándose al piso de las aulas. Pese a que las autoridades militares israelíes señalaron que el tirador, un reservista, fue suspendido y puesto bajo investigación tras alegar lanzamientos de piedras, la zozobra se ha instalado de forma permanente en la comunidad educativa.
Un patrón que golpea a los más vulnerables
El miedo no se limita al perímetro escolar. Fuera del aula, las agresiones continúan acechando la cotidianidad de los menores. A finales de julio, Salim, de 9 años e hijo del pastor local Sami Abu Rahma, fue alcanzado por un proyectil en el brazo mientras jugaba junto a su casa, contigua a un asentamiento establecido recientemente. Según denuncias de los residentes y de organismos internacionales, estos ataques selectivos parecen responder a una estrategia deliberada para forzar el éxodo de las familias palestinas de sus tierras ancestrales.
Un reporte presentado a mediados de año por una Comisión de Investigación de la ONU coincidió con esta lectura, advirtiendo sobre un preocupante patrón donde se instrumentaliza el ataque hacia los niños en sus trayectos cotidianos —al pastorear, jugar o asistir a clases— para quebrar la resistencia de las poblaciones rurales. Mientras tanto, las representaciones de colonos rechazan de plano estas conclusiones y atribuyen las hostilidades a hechos aislados o confrontaciones no planificadas.
Escalada y desprotección en terreno
Los equipos de asistencia médica en la zona reportan un deterioro palpable de las condiciones de seguridad en el último año. De acuerdo con el paramédico local Hadi al Naasan, las incursiones de colonos cuentan con una proximidad e intervención militar cada vez más permisiva, lo que ha disparado las cifras de heridos hasta un promedio diario alarmante en diversos puntos de Cisjordania ocupada.
A nivel general, todos los asentamientos en este territorio son considerados ilegales según el marco del derecho internacional, y las medidas punitivas anunciadas por la comunidad internacional apenas han logrado apaciguar las tensiones en el terreno. Entre maniobras gubernamentales para acelerar el control catastral de las tierras y discursos oficiales que minimizan a los agresores como "grupos marginales", los padres de al-Mughayyir se debaten a diario entre la firmeza de permanecer en sus hogares o el apremio urgente de salvar la vida de sus hijos.