Nueva York desclasifica más de 170,000 documentos que prueban que las autoridades ocultaron la toxicidad del aire tras el 11S

A casi un cuarto de siglo de los atentados del 11 de septiembre de 2001, una masiva revelación de documentos oficiales ha confirmado lo que durante años denunciaron sobrevivientes y socorristas: las autoridades de la ciudad de Nueva York sabían con certeza que el aire que cubría el Bajo Manhattan tras el colapso de las Torres Gemelas contenía niveles de toxicidad peligrosos para la vida humana y decidieron ocultarlo al público.
La administración municipal hizo pública una base de datos con más de 170,000 páginas de informes internos y correspondencia oficial. El anuncio, encabezado por el alcalde Zohran Mamdani, destapa decisiones tomadas en los momentos más oscuros de la historia reciente de la ciudad, en los que la prioridad oficial pareció centrarse más en reabrir el distrito financiero y limitar responsabilidades legales que en proteger la salud de miles de personas expuestas a una densa nube de veneno.
Un cálculo legal por encima de la salud colectiva
Entre los documentos más incriminatorios destaca el denominado "Memorando Harding", enviado en su momento al entonces vicealcalde Robert Harding. En dicho escrito, los funcionarios advertían explícitamente sobre el riesgo inminente de afrontar miles de demandas judiciales por la falta de equipos de protección adecuados y por exponer al público a contaminantes nocivos. Lejos de redoblar las alertas sanitarias, los documentos evidencian discusiones sobre estrategias legislativas dirigidas a limitar el costo legal y financiero que asumiría el gobierno local.
"La gente enfermó porque los líderes en quienes confiaba mintieron y les dijeron que era seguro respirar aire tóxico", sentenció el alcalde Mamdani al presentar los archivos, subrayando que varias administraciones municipales sucesivas bloquearon la divulgación de estos expedientes cruciales.
Más muertes por secuelas que el propio 11 de septiembre
El saldo humano derivado de la contaminación en la Zona Cero ha rebasado ya el número de víctimas mortales de los propios ataques. Aunque cerca de 3,000 personas perdieron la vida el día de los atentados, la cifra de fallecidos a causa de cánceres y patologías respiratorias asociadas a los escombros no ha dejado de crecer:
- 140,000 personas procedentes de los 50 estados están inscritas en el Programa de Salud del World Trade Center.
- 49,000 pacientes han sido certificados con diagnósticos de cáncer directamente vinculados a la exposición en el lugar.
- Cientos de rescatistas, policías y bomberos continúan batallando contra afecciones degenerativas.
Durante la comparecencia pública también estuvo presente el presentador Jon Stewart, reconocido activista por los derechos de los socorristas, quien denunció con firmeza la negligencia institucional: "Había veneno en el aire, en el suelo, en los alféizares de las ventanas... Todo el mundo lo sabía. Ahora está muy claro que la ciudad también lo sabía". Por su parte, familiares de víctimas compartieron desgarradores testimonios, como el de Karen Klingon, cuyo hermano Robert —residente a cinco minutos de las torres caídas— falleció a causa de un tumor cerebral atribuido a la exposición continua en el área.
Transparencia que llega con dos décadas de retraso
Los registros provienen de 68 cajas abandonadas en una oficina gubernamental que fueron localizadas el año pasado, en gran parte gracias a la constante presión judicial ejercida por colectivos como 9/11 Health Watch. La totalidad de los textos se encuentra disponible en un portal digital de libre acceso para consulta ciudadana, donde se continuarán cargando archivos en los próximos meses. Aunque para miles de familias la verdad llega tarde, la desclasificación marca un hito en la búsqueda de justicia y reivindicación para los héroes y vecinos que pagaron con sus vidas la indolencia burocrática.