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Corredor Andes-Atlántico: La jugada multimillonaria de EE.UU. en Argentina para asegurar recursos y frenar la huella china

Publicadomar, 29 sept 2026, 8:45 a. m.
Corredor Andes-Atlántico: La jugada multimillonaria de EE.UU. en Argentina para asegurar recursos y frenar la huella china

En el marco de la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas, Washington y Buenos Aires sellaron una alianza estratégica de alto calibre económico y geopolítico. Se trata del proyecto Corredor Andes-Atlántico, un ambicioso plan de inversión estimado en US$7.000 millones destinado a modernizar la infraestructura vial, ferroviaria y portuaria del territorio argentino. La meta declarada es aceitar los canales logísticos para la exportación a gran escala de hidrocarburos y minerales críticos, al tiempo que la Casa Blanca planta bandera frente a la creciente influencia china en el Cono Sur.

El acuerdo, encabezado por el canciller argentino Pablo Quirno y el subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau, canalizará recursos a través del Banco de Importaciones y Exportaciones de Estados Unidos (EXIM). Esta estructura crediticia, prevista para activarse de lleno hacia 2027, vinculará el financiamiento a la adquisición de bienes y servicios con sello norteamericano. De paso, el espaldarazo financiero ofrece una garantía de certidumbre para la administración de Javier Milei en un contexto donde el historial de deuda soberana de la nación austral suele espantar al capital foráneo.

Vaca Muerta y el alivio al cuello de botella energético

El eje prioritario del plan apunta directamente hacia Vaca Muerta, el mega yacimiento no convencional de hidrocarburos situado entre Mendoza y Neuquén. Con proyecciones oficiales que estiman ingresos de hasta US$200.000 millones en las próximas dos décadas por exportaciones energéticas, el talón de Aquiles de la operación radica en el transporte. Reportes técnicos del sector estiman que se requieren más de US$20.000 millones en infraestructura para evitar que la producción colapse los canales logísticos actuales.

El respaldo de Washington busca conectar este polo con terminales marítimas idóneas, facilitando iniciativas clave como el proyecto de gas natural licuado (Argentina LNG). Con ello, se procura desbloquear el flujo sostenido hacia los mercados internacionales mediante gasoductos, puertos automatizados y tendidos ferroviarios de última generación.

La disputa por los minerales críticos y la tecnología

El otro pilar decisivo del convenio reside en el norte argentino, donde descansa una de las reservas de litio más robustas del planeta, recurso indispensable para la electromovilidad global. En un escenario donde consorcios chinos mantienen un avance significativo en provincias como Jujuy, la Casa Blanca articula esta iniciativa para blindar sus propias cadenas de suministro de litio y cobre.

El proyecto Andes-Atlántico trasciende el asfalto y los rieles, integrando además un componente de modernización aduanera digital y robustecimiento de redes de telecomunicaciones, como fibra óptica y ciberseguridad. En la balanza geopolítica, esta alianza le permite a Argentina amortiguar su severo déficit de infraestructura estratégica, mientras que para Estados Unidos representa una plataforma firme para no ceder terreno en la pugna por los recursos del futuro.