La Casa Blanca destapa involuntariamente al hermético jefe de seguridad de Xi Jinping

En los pasillos del poder global, los detalles más pequeños suelen revelar los secretos mejor guardados. Durante el reciente banquete de Estado ofrecido por el mandatario estadounidense Donald Trump en honor a Xi Jinping, una aparente formalidad protocolar rompió años de misterio: la Casa Blanca divulgó la lista oficial de la delegación china, confirmando de manera explícita que Zhou Hongxu es el director de la ultrasecreta Oficina de la Guardia Central, el cuerpo encargado de la custodia personal del mandatario y del complejo gubernamental de Zhongnanhai.
Zhou, caracterizado por su corte impecable y gafas discretas, había sido visto en múltiples ocasiones como una sombra detrás del líder chino, aunque Pekín jamás había confirmado su cargo. Durante la velada en Washington, las cámaras oficiales captaron al estratega de seguridad luciendo un tradicional traje Mao abotonado, ubicado justo detrás del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio. Esta exposición pública sin precedentes marca un hito para un cargo que históricamente ha operado bajo un velo de absoluta clandestinidad.
Un organismo entre la milicia y la máxima lealtad
Conocida operativamente en círculos internos como la "Oficina 9", la Guardia Central se asemeja funcionalmente al Servicio Secreto de los Estados Unidos, pero con una trascendencia política mucho más profunda. Fundada en 1950 y ligada a los orígenes del régimen comunista de Mao Zedong, la entidad opera con total autonomía dentro del Ministerio de Seguridad Pública y reporta directamente a la oficina de Xi Jinping.
El ascenso de Zhou sigue la estela de su predecesor, Wang Shaojun —fallecido en 2023—, consolidando su trayectoria en las filas del Ejército Popular de Liberación. Sin embargo, su reciente protagonismo exterior, que incluye apariciones en la cumbre con Narendra Modi en Nueva Delhi y encuentros previos en la APEC de San Francisco y en Nepal, sugiere que su influencia supera las tareas estrictas de custodia física.
Movimientos estratégicos ante el relevo generacional
La creciente visibilidad de Zhou cobra especial relevancia de cara al próximo Congreso Nacional del Partido Comunista, un cónclave decisivo donde se redefinirán los asientos de mayor jerarquía. Con gran parte de la vieja guardia diplomática y política aproximándose a los 70 años, Xi Jinping parece estar posicionando a un círculo más joven de confianza absoluta en el epicentro de las decisiones de Estado.
Junto a Zhou, cuadros emergentes como la portavoz de Exteriores Mao Ning, el jefe de protocolo Hong Lei y la secretaria privada de Xi, Lu Luhua, integran esta avanzada generacional. Para los observadores internacionales, la deliberada exposición de figuras como Hongxu no es una casualidad, sino el anuncio tácito de que las riendas de la seguridad y el poder en Pekín están listas para afianzarse en manos de su círculo más íntimo.