Terremoto en Paraguay: La caída de Santiago Peña tras la crisis de Ueno Bank y la estocada de Horacio Cartes

En un desenlace vertiginoso que sacude las estructuras institucionales de Paraguay, el presidente Santiago Peña presentó su renuncia al cargo cercado por un escándalo financiero de grandes proporciones y despojado del apoyo de quien fuera su principal mentor, el exmandatario Horacio Cartes. La ruptura, consumada públicamente en la sede del gobernante Partido Colorado, sepulta la alianza que llevó a Peña al Palacio de López y abre una nueva fase de incertidumbre en el país suramericano.
El punto de quiebre definitivo se produjo tras la intervención judicial y regulatoria ordenada por el Banco Central del Paraguay (BCP) sobre Ueno Bank. La entidad privada vio desplomarse sus índices de solvencia a menos del 50% del mínimo requerido por las normas financieras, congelando los ahorros de miles de ciudadanos. La situación escaló a un nivel crítico al revelarse que la institución gestionaba cerca de 850 millones de dólares en fondos públicos, incluyendo recursos cruciales destinados al pago de jubilaciones, pensiones del Estado y programas de asistencia social.
De la tecnocracia al poder político
Santiago Peña forjó su carrera en los círculos financieros internacionales mucho antes de incursionar de lleno en la arena partidaria. Egresado de la Universidad Católica de Asunción y con una maestría en Administración Pública por la Universidad de Columbia en Nueva York, se desempeñó como funcionario en el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington y ocupó posiciones clave dentro del propio Banco Central paraguayo. Su perfil técnico captó la atención de Horacio Cartes, quien lo designó ministro de Hacienda en 2015 y, posteriormente, lo ungió como su delfín para sucederlo al frente de la estructura colorada.
Sin embargo, las relaciones de Peña con el sector bancario terminaron por convertirse en su mayor flanco débil. Tras su paso por la cartera económica, formó parte del directorio del Banco Basa —entidad vinculada al emporio empresarial de los Cartes— y figuró en su momento como accionista del holding que dio origen a Ueno Bank. Aunque el mandatario insistió en que se desvinculó de tales inversiones antes de ejercer la jefatura de Estado, las sospechas de conflicto de intereses nunca lograron disiparse por completo.
Una tormenta que barrió al Ejecutivo
La crisis del sistema bancario no solo devoró la presidencia de Peña, sino que también forzó la dimisión previa del titular del BCP, Carlos Carvallo, quien había encabezado Financiera Ueno antes de asumir la conducción del ente regulador en 2023. La confluencia de estas conexiones alimentó los reclamos de la oposición y desató protestas populares en las calles exigiendo responsabilidades penales y políticas.
El golpe de gracia vino desde su propio bando. Junto al vicepresidente Pedro Alliana, Cartes le retiró el piso político a Peña al declarar públicamente que no respaldaría manejos irregulares con fondos públicos ni los recursos previsionales. Aunque sectores de la oposición sugieren que el conflicto de fondo encubre una feroz disputa entre grupos financieros rivales por el control de la caja fiscal y una recomposición interna del coloradismo, el desenlace deja al descubierto la fragilidad de un proyecto gubernamental que prometía modernización técnica y terminó asfixiado por las tensiones de poder.