martes, 3 de noviembre de 2026
ZN.

LaZona.com.do

Alerta en los mercados agrícolas: Banco Mundial proyecta fuertes alzas en alimentos y fertilizantes

Publicadomar, 3 nov 2026, 6:57 a. m.
Alerta en los mercados agrícolas: Banco Mundial proyecta fuertes alzas en alimentos y fertilizantes

El panorama para la seguridad alimentaria y los costos de producción agrícola a nivel global enfrenta nubarrones significativos de cara a los próximos dos años. De acuerdo con las proyecciones más recientes del informe sobre mercados de materias primas del Banco Mundial, se anticipa una marcada escalada en las cotizaciones de los granos básicos, aceites comestibles y fertilizantes, impulsada por conflictos geopolíticos, alteraciones en rutas comerciales y eventos climáticos adversos.

Para el cierre de 2026, los pronósticos apuntan a incrementos del 17% en aceites y harinas, un 14% en cereales y un alza equivalente del 14% en los fertilizantes. Esta dinámica alcista responde a factores combinados, entre ellos los bloqueos logísticos derivados de las tensiones en el mar Negro y Medio Oriente, la creciente demanda de insumos para biocombustibles y los riesgos asociados a los patrones climáticos extremos derivados de El Niño.

Biocombustibles y la presión sobre las oleaginosas

El sector de las oleaginosas sentirá el impacto directo del cambio de matriz energética. Se proyecta que el aceite de soja alcance un promedio de US$1.585 por tonelada métrica en 2026, frente a los US$1.140 registrados el año anterior, con expectativas de llegar a US$1.765 en 2027. Gran parte de esta tracción proviene del mercado estadounidense, donde más de la mitad del consumo interno de aceite de soja se destinará por primera vez a la producción de biocombustibles.

Por su parte, el grano de soja experimentará un repunte estimado del 18% para situarse en US$489 por tonelada. Aunque la producción global encadenará récords históricos de rendimiento, el organismo advierte que la demanda de consumo superará el ritmo de la oferta. En la misma línea, el aceite de palma escalaría hasta los US$1.146 por tonelada en 2026, condicionado a la evolución de las cosechas en el Sudeste Asiático.

El trigo lidera el encarecimiento de los cereales

Entre los cereales, el trigo protagonizará uno de los saltos más pronunciados, con un alza proyectada del 28% en 2026 hasta tocar los US$311 por tonelada, y un incremento adicional del 14% previsto para 2027. La producción global de este grano sufrirá una contracción del 3%, golpeada de forma contundente en Estados Unidos, cuya cosecha se reduciría un 23% hasta su nivel más bajo en 55 años a causa de sequías severas y el abandono paulatino de superficies sembradas.

Otros exportadores neurálgicos como Argentina y Australia también registrarán mermas productivas, agravadas por las dificultades persistentes en los embarques desde el mar Negro. Paralelamente, el maíz registrará un avance del 10% hasta colocarse en US$223 por tonelada, mientras que el arroz tailandés promediará US$448 por tonelada este año.

Costos de fertilizantes condicionan la producción

El encarecimiento de los insumos esenciales completa este escenario de volatilidad para el campo. Pese a ciertos respiros temporales, el precio medio anual de los fertilizantes subirá un 14% durante 2026. La urea, componente clave para la fertilización nitrogenada, promediará US$510 por tonelada, tras sortear disrupciones en el estrecho de Ormuz que fueron mitigadas parcialmente por el aumento en las exportaciones chinas.

En cuanto a otros insumos vitales:

  • Fosfato diamónico (DAP): Alcanzará los US$735 por tonelada debido al encarecimiento del azufre y el amoníaco.
  • Cloruro de potasio: Se cotizará en torno a US$383 por tonelada, manteniéndose más estable al no depender directamente de la volatilidad del gas natural.

En contraste con las tensiones agrícolas, metales vinculados a la transición como el litio registrarán caídas en sus cotizaciones debido a una mayor oferta minera y a una desaceleración en el ritmo de adopción de vehículos eléctricos en mercados clave como China. No obstante, en el terreno de los alimentos, los riesgos permanecen inclinados al alza para el bolsillo del consumidor final.