Alerta en los mercados energéticos: Tensión en Medio Oriente amenaza con disparar el petróleo a US$120 por barril

El panorama energético internacional enfrenta una de sus fases de mayor volatilidad en meses. La escalada de fricciones en rutas estratégicas de Medio Oriente ha reactivado temores de un shock en el suministro global, situando las cotizaciones del crudo en una trayectoria que podría alcanzar hasta los US$120 por barril en caso de que los incidentes contra el transporte marítimo continúen intensificándose.
Escalada en el estrecho de Ormuz
El crudo de referencia Brent ha venido negociándose cerca de los US$97, tocando sus niveles más altos registrados desde julio. El punto neurálgico del conflicto se concentra alrededor del estrecho de Ormuz, donde los roces entre fuerzas estadounidenses e iraníes se han agudizado. Mientras Washington ha ejecutado acciones contra embarcaciones petroleras iraníes y mantiene presencia militar para escoltar cargueros aliados, Teherán respondió estableciendo zonas de navegación restringida, tensando al límite una vía por la que circula una porción vital del petróleo mundial.
De acuerdo con análisis de Daan Struyven, codirector de investigación global de materias primas en Goldman Sachs, el riesgo de interrupciones logísticas es considerable tras los sucesos recientes. La firma proyecta dos horizontes claros: un escenario alcista de US$120 por barril si las perturbaciones se generalizan, frente a una eventual corrección hacia los US$80 si las exportaciones de la región recuperan la estabilidad.
Derivados y gas natural bajo máxima presión
El impacto de este conflicto no se limita únicamente al crudo sin refinar. Durante los últimos seis meses, derivados energéticos clave han experimentado alzas que incluso superan la trayectoria del barril tradicional:
- Diésel industrial: Su cotización se ha más que duplicado en lo que va de año, impactando de forma directa la cadena de suministro logístico y manufacturero.
- Gas natural: Presenta mayores distorsiones operativas inmediatas que el propio mercado petrolero, atrayendo el interés de inversionistas como mecanismo de cobertura frente a riesgos geopolíticos.
El contrapeso de la demanda asiática
En este tablero, China continúa desempeñando un rol de amortiguador para el crudo. Al ralentizar sus volúmenes de importación cuando las cotizaciones escalan a picos elevados, el gigante asiático logra contener parcialmente un desborde descontrolado en los precios. No obstante, analistas advierten que esta moderación no se replica con la misma fuerza en el gas natural ni en los combustibles refinados, dejando abierta la puerta a presiones inflacionarias sostenidas en las economías dependientes de la importación de hidrocarburos.