Azúcar y granos repuntan con fuerza mientras la madera y el ganado pierden terreno al cierre del tercer trimestre

El tercer trimestre del año cerró con una marcada polarización en el mercado global de materias primas agrícolas. Factores determinantes como los choques climáticos, los cuellos de botella comerciales y la variabilidad en los patrones de consumo marcaron el ritmo de las cotizaciones. El indicador de referencia para el sector agrícola repuntó un 13% entre julio y septiembre, anotando su avance trimestral más robusto desde 2022, en medio de tensiones operativas persistentes en la cuenca del Mar Negro que continuaron frenando el flujo regular de granos.
El impacto del clima sobre las principales regiones productivas fue un catalizador directo. Cultivos esenciales como el trigo y el maíz enfrentaron amenazas en Estados Unidos y Europa, mientras que los efectos asociados a El Niño sembraron incertidumbre en las cosechas asiáticas y del hemisferio sur. Sobre esta dinámica, Máximo Torero, economista jefe de la FAO, subrayó que el mercado atraviesa una acumulación persistente y cada vez más extendida en las cotizaciones internacionales de alimentos básicos.
Los líderes del alza: azúcar, soya y cereales bajo presión
El azúcar encabezó el grupo alcista con una escalada superior al 18%. Esta subida respondió a proyecciones de cosechas menguantes en la Unión Europea, Tailandia e India, sumadas a los retrasos por lluvias en los cañaverales de Brasil. Analistas de Citi, encabezados por Arkady Gevorkyan, puntualizaron que la decisión del gobierno indio de habilitar importaciones libres de gravámenes por un millón de toneladas ratifica que los inventarios reales están mucho más comprometidos de lo reportado.
En el complejo de granos, la harina de soya se colocó inmediatamente detrás al avanzar un 17,74%, apuntalada por una robusta demanda externa y un ritmo récord de embarques estadounidenses. De acuerdo con cifras de StoneX y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), las inspecciones de exportación acumularon más de 104 millones de bushels hacia finales de septiembre, marcando el dinamismo más alto en seis años.
Por su parte, el trigo de molienda subió un 15,96%, golpeado por la sequía europea y las complicaciones en puertos estratégicos. El maíz no se quedó atrás, sumando un 14,85% luego de que diversos analistas recortaran los rendimientos por acre en Norteamérica y la FAO registrara máximos de tres años tras advertir sobre una menor oferta brasileña y costos operativos en ascenso.
Madera y jugo de naranja encabezan los retrocesos
En la otra cara de la moneda, los contratos de madera sufrieron un desplome del 13,89%. Este freno responde directamente a la contracción del sector de construcción residencial en Estados Unidos, donde las elevadas tasas hipotecarias han enfriado la compraventa de viviendas. Bill Owens, presidente de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas (NAHB), confirmó que el menor tráfico de compradores forzó a una amplia mayoría de desarrolladores a ofrecer rebajas e incentivos agresivos para mover su inventario.
El jugo de naranja experimentó una corrección del 9,78% trimestral. Si bien las reservas mundiales siguen en mínimos históricos, los pronósticos más favorables en el cinturón citrícola brasileño de São Paulo y Minas Gerais —donde Fundecitrus elevó su proyección de cosecha gracias a lluvias oportunas que aumentaron el calibre de la fruta— trajeron alivio inmediato a los precios de entrega.
El sector pecuario frena su racha
El mercado cárnico también entró en fase de enfriamiento. El ganado de engorde descendió un 6,24% y el ganado en pie bajó un 5,79%. El especialista Derrell S. Peel, de Oklahoma State University, explicó que las expectativas ante la reapertura fronteriza para el ganado mexicano ejercieron una presión bajista decisiva a partir de julio, aliviando temporalmente las cotizaciones récord registradas en primavera.
Finalmente, los cerdos magros retrocedieron un 5,70% durante el trimestre. Pese a que la faena ganadera en general se mantiene en umbrales históricamente bajos, la menor demanda externa de carne de cerdo y una competencia internacional más agresiva recortaron las proyecciones de exportación hacia finales de año.