Desplome en el hardware chino: dudas sobre la rentabilidad de la IA arrastran al sector a su peor trimestre

El sector de hardware tecnológico en China acaba de sellar el trimestre más desfavorable de su historia reciente. Una intensa ola de liquidaciones, desatada desde mediados de año, borró de un plumazo las expectativas infladas en torno a la inteligencia artificial (IA), dejando al descubierto la creciente inquietud de los mercados financieros sobre la viabilidad de sostener valoraciones exorbitantes sin flujos de caja proporcionales.
Los principales termómetros del ecosistema innovador asiático reflejan la magnitud del golpe. Tanto el índice Star 50 como el referencial ChiNext acumulan retrocesos cercanos al 30 % desde finales de junio. Las empresas vinculadas directamente a la infraestructura de IA han llevado la peor parte: firmas como Biwin Storage Technology Co. y Moore Threads Technology Co. encabezan las pérdidas tras experimentar desplomes que superan el 40 % en sus cotizaciones.
Un choque de realidad frente al gasto en IA
El optimismo desbordado que impulsó las compras a principios de año se ha transformado en cautela severa. Los inversionistas cuestionan abiertamente si la demanda de servicios y productos derivados de la IA será lo bastante robusta como para amortizar el vertiginoso nivel de gasto de capital que han asumido estas compañías. A este panorama se suma una competencia interna feroz y la constante sombra de las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos, particularmente aquellas que amenazan con bloquear componentes estratégicos como los transceptores ópticos.
De acuerdo con analistas del sector financiero internacional, el trasfondo era predecible. Como apuntó Vey-Sern Ling, director general de Union Bancaire Privée, muchas de estas tecnológicas que cotizan en acciones de clase A arrastraban valoraciones insostenibles mientras continuaban operando en números rojos, lo que provocó que el repliegue fuera mucho más severo al encenderse las alarmas geopolíticas y operativas.
La liquidez estatal no frena la racha bajista
Pese a los intentos de las autoridades en Pekín por devolver la calma a los parqués mediante incentivos crediticios focalizados en infraestructura y desarrollo tecnológico, la respuesta del mercado ha sido fría. La confianza permanece fragmentada y las medidas de estímulo impulsadas por el banco central no han conseguido frenar la sangría.
El índice general CSI 300 cedió otro 1,8 % en vísperas del último receso festivo, encadenando ocho semanas consecutivas a la baja. Se trata de la racha perdedora más prolongada que registra el parqué continental desde el año 2012, una clara señal de que el mercado exige resultados financieros tangibles antes de volver a apostar por las promesas de la revolución tecnológica.