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El costo de los alimentos se perfila como la nueva amenaza para los mercados de bonos globales

Publicadojue, 17 sept 2026, 10:50 p. m.
El costo de los alimentos se perfila como la nueva amenaza para los mercados de bonos globales

Tras meses en los que los vaivenes energéticos dictaron el pulso financiero, los mercados internacionales de renta fija enfrentan un nuevo foco de tensión: el encarecimiento de los alimentos básicos. La confluencia de eventos climáticos extremos asociados al fenómeno de El Niño, la escasez de fertilizantes, las disrupciones en el transporte marítimo y las olas de calor récord amenazan con acelerar el costo de la canasta básica a nivel mundial, descolocando las previsiones de inflación sobre las que se asientan las carteras de bonos soberanos.

Fondos de inversión toman cobertura preventiva

Grandes gestoras internacionales como Carmignac, Fidelity International y Troy Asset Management han comenzado a recortar su exposición en mercados altamente vulnerables o a blindarse mediante títulos indexados a la inflación. Expertos del sector advierten que la próxima crisis de suministro se gestará en los campos de cultivo y que el mercado aún no descuenta este impacto por tratarse de una dinámica de avance gradual pero persistente.

Las cifras respaldan esta inquietud. El índice que agrupa materias primas clave como el maíz, la soya y el trigo registra un repunte cercano al 20% en lo que va del año. Asimismo, estimaciones de firmas como JPMorgan Chase & Co. proyectan que la inflación global de los alimentos podría escalar hasta un 5% en el primer semestre de 2027, casi duplicando el 2.8% registrado en periodos recientes, mientras que análisis de entidades como Barclays advierten sobre presiones inmediatas en los rendimientos agrícolas europeos.

El dilema para los bancos centrales

A diferencia de los hidrocarburos, la demanda de alimentos presenta una alta rigidez: la población no puede prescindir de ellos. Esta inelasticidad convierte cualquier sacudida agrícola en un choque puramente inflacionario que afecta de forma directa las expectativas de los hogares y puede desencadenar reclamos salariales generalizados. Bancos centrales como el Banco de Inglaterra ya han manifestado su inquietud ante los riesgos al alza en este renglón para los próximos años, complicando el calendario de flexibilización monetaria.

Por ello, firmas como RBC Bluebay y Bank of Montreal mantienen cautela y posiciones defensivas ante la posibilidad de que los rendimientos soberanos a largo plazo sigan escalando. En paralelo, gestores como Charlotte Yonge, de Troy Asset Management, recurren a bonos indexados a corto plazo tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido para amortiguar el golpe.

Impacto dispar en economías emergentes

El golpe de este reajuste se distribuye de manera desigual en el mapa global. Los mercados emergentes con canastas de consumo fuertemente concentradas en alimentos, como India o Filipinas, además de naciones dependientes de la importación como Egipto y Turquía, enfrentan un escenario complejo si el incremento de precios coincide con presiones cambiarias sobre sus monedas locales.

En el caso de América Latina, el rigor del clima cálido y seco vinculado a El Niño plantea retos directos para la producción agrícola. Esta coyuntura ha llevado a administradores como Fidelity International a moderar su exposición a la deuda latinoamericana sensible a tasas de interés, canalizando recursos hacia plazas con menor riesgo agroclimático, mientras los operadores globales evalúan si las economías podrán tolerar un nuevo choque de costos sin caer en una desaceleración más profunda.